Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos: ¿Por qué cayó en 2026?

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La tercera edición del Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos, elaborado por la Fundación Generación Empresarial y la Universidad Adolfo Ibáñez, ha evidenciado una preocupante disminución en la puntuación general, cayendo a 53,1 puntos sobre 100, lo que representa una disminución de siete puntos en comparación con 2025. Este estudio, que incluye a 131 organizaciones, revela que dos de cada tres participantes se encuentran en el tramo bajo del índice, lo que refleja un déficit significativo en la implementación efectiva de políticas de gobernanza corporativa. A pesar de que el 90% de estas organizaciones afirma contar con un código de ética destinado a regular los conflictos de interés, la falta de comunicación sobre su desempeño en temas socioambientales crea una discrepancia crucial en la aplicación de estas normativas.

El descenso en la puntuación del índice se debe en gran parte a un cambio en la composición de las organizaciones participantes, donde las empresas cerradas, que representan el 65% de la muestra, promediaron solo 48,2 puntos. En comparación, las empresas abiertas registraron un mejor desempeño con una media de 63,9 puntos. Incluso en el grupo de organizaciones que han sido parte del índice en ediciones anteriores, se observó un retroceso, con un descenso de 1,8 puntos entre las 57 que participaron en 2025 y 2026, y una baja aún más pronunciada para las 23 que han estado involucradas desde 2024.

En cuanto a los resultados por áreas de evaluación, se identificó que la dimensión de Vinculación con el Entorno, Evaluación y Seguimiento fue la más débil, alcanzando sólo 12,6 puntos. Por el contrario, los Principios de Mercado y el Funcionamiento y Estructura del Gobierno Corporativo obtuvieron puntuaciones relativamente mejores, con 21,4 y 19,1 puntos respectivamente. A pesar de que el 68% de las organizaciones menciona haber incorporado riesgos ambientales en su matriz de riesgos, solo el 43% asegura que su directorio revisa de manera frecuente el cumplimiento de los compromisos ambientales, lo que pone en evidencia la falta de una integración real de estos aspectos en la gestión corporativa.

Entre las prácticas más destacadas de las organizaciones mejor evaluadas se encuentran la inducción formal de nuevos directores y el uso de criterios de materialidad para priorizar riesgos. Estas prácticas han sido más comunes en sectores como Recursos Naturales y Energía, que ha mantenido un promedio de 61,5, destacándose como uno de los mejores sectores en las tres ediciones del índice. Sin embargo, la mayoría de las empresas aún necesitan fortalecer su transparencia y conexión con las comunidades, así como garantizar la efectividad de las políticas de integridad implementadas.

La presidenta de la Fundación Generación Empresarial, Janet Awad, enfatiza que la existencia de herramientas como códigos de ética y políticas de control es un primer paso, pero no suficiente. La verdadera labor consiste en asegurarse de que estas herramientas se traduzcan en decisiones efectivas y coherentes. En esta línea, Magdalena Aninat, directora del Centro Futuros Empresariales de la UAI, subraya la necesidad de avanzar hacia un sistema de gobierno corporativo más integrado. Se busca fomentar un enfoque donde la integridad, la supervisión de riesgos y la evaluación de resultados actúen de manera conectada para lograr un cambio real en la gobernanza de las organizaciones.