La reciente visita de una delegación diplomática al sitio fósil de Caldera y los campos en floración de Totoral marcó un hito en la promoción de los tesoros naturales de la región de Atacama. Organizada por autoridades regionales y científicas, esta jornada unió la rica historia paleontológica del área con su actual biodiversidad, un fenómeno que ha capturado la atención internacional. Entre los participantes se encontraban los embajadores de Japón, Australia y Finlandia, quienes junto a representantes del Gobierno Regional, como Alejandro Escudero y Pablo Quilodrán, exploraron el parque paleontológico Los Dedos y disfrutaron de la impresionante floración característica del Desierto Florido, que es considerada la más grande en casi tres décadas. Este evento no solo se centra en la belleza natural, sino que también busca consolidar el apoyo internacional para postular el fenómeno como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO.
La jornada comenzó con una visita al parque paleontológico Los Dedos en Caldera, donde la delegación pudo observar meticulosamente los registros fósiles. Pablo Quilodrán, director del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama), destacó la singularidad del sitio, afirmando que «es increíble ver todos los fósiles y entender la mezcla de animales de diferentes épocas en un mismo lugar». Este reconocimiento por parte de los embajadores refleja el potencial del parque, que según el plan de desarrollo propuesto, podría ampliarse y mejorarse significativamente para proteger y exhibir su rica historia paleontológica.
Posteriormente, la delegación se trasladó hacia Totoral, donde asistió a un almuerzo con sabores marinos de la región, antes de continuar a los campos en floración. El embajador australiano, Andrew Martin, expresó su admiración por el paisaje, destacando que, a pesar de haber visitado previamente el Desierto Florido, esta vez notó gran abundancia de vegetación y flores, especialmente la garra de león. Explicó que, aunque la lluvia es un factor relevante para la floración, la realidad es más compleja de lo que parece, ya que un exceso de agua podría estar afectando la dinámica natural del fenómeno. Estos comentarios resaltan la importancia del estudio científico continuo en la región.
Ingrid Aguad, Encargada de Asuntos Internacionales del Gobierno Regional, subrayó que la floración podría abarcar 15,000 kilómetros cuadrados, un espectáculo natural que está siendo protegido en parte por el Parque Nacional Desierto Florido y el Parque Nacional Llanos de Challe. Esta zona es un testimonio vibrante de cómo ciertas especies de plantas, con semillas endurecidas, pueden permanecer inactivas durante años hasta que condiciones adecuadas, como la lluvia, las despierten. La combinación de estos elementos resalta no solo la belleza del paisaje, sino también la necesidad de preservar el delicado equilibrio entre la naturaleza y el desarrollo humano en la región.
Finalmente, Alejandro Escudero pidió un compromiso en la conservación de este patrimonio natural, enfatizando que «no puede haber desarrollo si no combinamos la conservación con las actividades productivas». En este sentido, la postulación del Desierto Florido como Patrimonio de la Humanidad, que se planea formalizar ante la UNESCO, busca no solo un reconocimiento internacional, sino también garantizar la protección de este ecosistema único. Los esfuerzos continúan en la región para sumar apoyos tanto políticos como administrativos, con la expectativa de que la floración más espectacular de los últimos años termine por captar la atención mundial, y por ende, la necesidad de proteger este invaluable tesoro natural.











