Coca-Cola Andina ha realizado un importante avance hacia la sostenibilidad con la colocación de un bono verde en el mercado local por un total de UF 2,5 millones, que equivale a aproximadamente US$112 millones. Este bono, que tiene un vencimiento de cuatro años, seitzó a una tasa de 2,95%, marcando un spread de 65 puntos base sobre BCU. Este spread es considerado el menor registrado en 2026 para empresas de similar calificación crediticia, lo que denota la sólida posición de la compañía en el mercado financiero. La emisión ha cosechado un gran interés, con una demanda que superó en 3,3 veces el monto colocado, lo que muestra la confianza de los inversionistas en el desempeño y la visión a largo plazo de Coca-Cola Andina.
La vinculación del bono verde con los principios de sostenibilidad es un aspecto clave que resalta el compromiso de Coca-Cola Andina con el medio ambiente. Según Andrés Wainer, gerente corporativo de Administración y Finanzas, esta emisión no solo es un reflejo de la solidez financiera de la compañía, sino que también establece un vínculo directo entre su estrategia financiera y proyectos susceptibles de transformar su operación hacia una mayor eficiencia y sostenibilidad. La emisión se enmarca dentro de los Principios de Bonos Verdes 2025 de la International Capital Market Association (ICMA), los cuales proporcionan lineamientos esenciales para la evaluación y gestión de proyectos apoyados por los fondos recaudados.
Los recursos obtenidos a través de este bono se destinarán al financiamiento y refinanciamiento de iniciativas concretas en áreas clave para la sostenibilidad. Coca-Cola Andina tiene prevista la asignación de fondos hacia cinco categorías: economía circular, gestión sostenible del agua, eficiencia energética, energías renovables y transporte limpio. En la categoría de economía circular, por ejemplo, se incluirán proyectos relacionados con envases retornables y la recuperación de envases, contribuyendo a reducir el impacto ambiental de sus operaciones. Esto alinea la estrategia empresarial con las tendencias globales hacia la reducción de residuos y el uso más responsable de los recursos.
El compromiso de Coca-Cola Andina no termina con la emisión del bono verde. La compañía se ha comprometido a proporcionar informes anuales sobre la asignación de fondos y, cuando sea posible, los resultados del impacto esperado de los proyectos financiados. Esta transparencia será respaldada por la verificación de una entidad externa, asegurando así que los recursos sean utilizados de manera responsable y eficaz. Esta práctica no solo beneficiará a la empresa y a sus inversionistas, sino también a las comunidades y al entorno en el que opera, fortaleciendo aún más su reputación como un embotellador responsable en América Latina.
Coca-Cola Andina, controlada por familias prominentes en Chile, celebra 80 años de actividad en el sector de bebidas, consolidándose como uno de los embotelladores más relevantes de la región. Su historia está marcada por un enfoque en la creación de valor sostenible, lo que se traduce en el desarrollo de comunidades de manera responsable. Con la reciente colocación del bono verde, la empresa refuerza su compromiso con la sostenibilidad, demostrando que la rentabilidad y la responsabilidad social pueden ir de la mano hacia un futuro más verde.











