En el marco de la nueva reforma tributaria presentada recientemente, se están implementando cambios significativos en el sistema tributario actual que buscan reactivar la economía chilena. Uno de los principales objetivos es fomentar la inversión mediante la reducción progresiva del impuesto de primera categoría, que pasaría del 27% al 23% entre los años 2027 y 2029, según lo expuesto por el mensaje presidencial. Se espera que este descenso en la carga tributaria motive tanto a empresas nacionales como extranjeras a invertir en el país, priorizando el capital local y contribuyendo al crecimiento de la economía.
Además de la reducción del impuesto de primera categoría, la reforma contempla la integración del sistema tributario, lo que eliminará la restitución del 35% al 0%. Este cambio es considerado crucial para crear un ambiente más competitivo que incentive a las empresas a reinsertarse en el mercado nacional. La eliminación de esta restitución favorecerá a las empresas al posibilitar la reinversión de utilidades sin la pesada carga tributaria que existía anteriormente, lo que podría traducirse en un aumento significativo en la inversión en Chile.
Por otro lado, la reforma también introduce medidas temporales destinadas a compensar la caída en la recaudación tributaria que se espera tras la implementación de las reducciones fiscales. Entre estas medidas se encuentran impuestos sustitutivos sobre retiros en exceso y sobre los saldos históricos del Fondo Único Tributario (FUT) que aún poseen las empresas. Adicionalmente, se ha dispuesto una rebaja del 50% en el impuesto a las donaciones, lo que puede actuar como un estímulo adicional para la filantropía y la inversión social.
Se destaca también el beneficio para la repatriación de capitales, que permitirá a los extranjeros que tengan dineros no declarados en el extranjero tributar con una tasa significativamente baja del 10% al momento de ingresar sus capitales a Chile. Esta medida busca atraer inversiones que han permanecido fuera del país, incentivando a los residentes a reintegrar sus capitales en la economía local. Por su parte, la rebaja temporal del IVA a las viviendas nuevas con recepción municipal es otro punto crucial de la reforma, buscando estimular el sector inmobiliario y la construcción.
En conjunto, estas modificaciones apuntan a dinamizar la economía chilena, que ha enfrentado un estancamiento en los últimos años. La nueva reforma tributaria no solo se centra en aumentar la recaudación a través de impuestos, sino que también espera generar un crecimiento sostenido de la actividad económica. La combinación de un entorno fiscal más amigable y las medidas temporales diseñadas para incentivar la reinversión y repatriación de capitales anticipan un futuro más próspero para la economía chilena, fortaleciendo la creación de empleos y el aumento del consumo a nivel nacional.











