Sostenibilidad en empresas: El cambio que redefine la competitividad

Más allá de la regulación local, las exigencias en sostenibilidad están siendo reconfiguradas por los mercados internacionales y los inversionistas, quienes advierten a las empresas sobre los riesgos de no adaptarse a estos nuevos estándares. En un contexto donde la competitividad se mide ya no solo por el éxito financiero, sino también por la gestión efectiva de riesgos ambientales y sociales, las compañías que no integren estos criterios pueden enfrentar serias consecuencias. Andrés Sepúlveda, gerente general de Proyecta Impacto, ha subrayado que la recentísima normativa NIIF S1 y S2 de la IFRS no solo obliga a las empresas a reportar sobre sostenibilidad, sino que también exige una revisión profunda de sus procesos internos y de su gobernanza, lo que denota un cambio significativo en la forma en que se evalúa y comunica el desempeño empresarial.

Durante años, la conversación en Chile sobre sostenibilidad se centró principalmente en el cumplimiento de normativas y la elaboración de informes. Sin embargo, hoy en día, las empresas se encuentran bajo una presión creciente para adaptarse a exigencias que provienen de afuera, dado el incremento en los criterios de sostenibilidad que los inversionistas internacionales están aplicando. Sepúlveda hizo hincapié en que la aplicación de estos estándares empezará a reflejarse en los reportes corporativos a partir de 2026, lo que requerirá que las empresas estén mejor preparadas para cumplir con estas demandas no solo normativas, sino también de mercado. Este cambio ha despertado un gran interés entre las empresas, como se evidenció en el reciente webinar organizado por Proyecta Impacto, donde muchas compañías mostraron su disposición a adaptarse a este nuevo marco normativo.

La situación es especialmente crítica para aquellos sectores que, históricamente, no han estado expuestos a regulaciones tan estrictas. Si bien industrias como la minería y la agroindustria han estado trabajando con estándares ambientales y sociales rigurosos, muchas otras empresas aún están rezagadas. «Aquellos que no han estado acostumbrados a estas exigencias se enfrentarán a un desafío significativo», advierte Sepúlveda, sugiriendo la importancia de que las empresas identifiquen las demandas de sus clientes e inversionistas para poder trazar un mapa estratégico que les permita cumplir con estas nuevas expectativas. La clave, según los expertos, es comenzar a actuar proactivamente para garantizar que todos los actores de la cadena de suministros estén alineados con los estándares internacionales que se avecinan.

La sostenibilidad ha pasado a ser un criterio central en la evaluación del desempeño empresarial, lo que exige un cambio de mentalidad en la forma en que las empresas operan. Este avance en los estándares de sostenibilidad no solo impacta el costo de hacer negocios, sino que también afecta las decisiones de inversión. Sepúlveda advierte que la falta de transparencia y gestión de riesgos en sostenibilidad puede llevar a las empresas a la exclusión de los portafolios de inversión de actores institucionales que ya están incorporando criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en sus decisiones de inversión. La presión de adapatarse a estos criterios no es opcional; es una cuestión de supervivencia en un mercado cada vez más competitivo.

El movimiento hacia la sostenibilidad refleja una transformación cultural en los negocios, donde la responsabilidad social y ambiental se han convertido en pilares fundamentales. Las nuevas NIIF S1 y S2 han ampliado el marco regulatorio, aplicándose a todos los sectores y no solo a los tradicionalmente regulados. Sepúlveda enfatiza que, a medida que estas normas se implementan, será esencial que las empresas adopten un enfoque integral hacia la sostenibilidad, considerando no solo la adaptación normativa, sino también una real mejora en la gestión de sus operaciones. Aquellas organizaciones que se adapten proactivamente a este nuevo enfoque no solo protegerán su competitividad, sino que podrán prosperar en un futuro donde la sostenibilidad será un imperativo estratégico.