Una investigación reciente llevada a cabo por el Instituto de Ecología y Biodiversidad y la Universidad Santo Tomás ha revelado que los humedales construidos ofrecen mucho más que la simple purificación de aguas servidas. Según el estudio, que revisó 84 investigaciones internacionales, estos sistemas artificiales también desempeñan un papel crucial en la restauración de la biodiversidad, así como en el retorno de funciones ecológicas vitales para las comunidades. Sin embargo, los autores advierten que muy pocos de estos beneficios están siendo medidos o documentados, lo que pone en relieve la necesidad de un monitoreo más riguroso de los ecosistemas artificiales y sus efectos positivos en el entorno circundante.
La importancia de los humedales construidos se torna aún más crítica cuando consideramos la alarmante desaparición de los humedales naturales, que han perdido entre un 30% y un 75% de su superficie en el mundo debido a factores como la contaminación, la expansión urbana y el cambio climático. En este contexto, los humedales construidos aparecen como una solución innovadora, representando una ecotecnología capaz de replicar las funciones de los sistemas naturales. Este hallazgo es respaldado por un estudio publicado en la revista Nature Based Solutions, liderado por Fabiola Norambuena, quien señala que la investigación se centró en evaluar la implementación y efectividad de los humedales construidos en diversas regiones, identificando sus beneficios ecológicos y sociales.
El enfoque de mimetizar los procesos naturales en los humedales construidos permite que estos funcionen de manera efectiva para tratar aguas residuales urbanas, agrícolas e industriales, eliminando contaminantes y mejorando así la calidad del agua utilizada en diferentes contextos. Además de su función principal, estos humedales han sido integrados como espacios que promueven la educación ambiental y la recreación. Proyectos exitosos en lugares como los Everglades en Florida y la recuperación de ríos en India son prueba del potencial de estos sistemas. En Chile, se están comenzando a realizar investigaciones sobre este tema, destacando la Laguna Lo Custodio en Concepción como un importante caso de estudio.
A pesar de estos avances, el estudio destaca la existencia de brechas significativas en la investigación sobre humedales construidos. Un llamativo sesgo en la revisión muestra que el 83% de los estudios se concentran en la calidad del agua, dejando solo un 15% para los servicios ecosistémicos culturales y de provisión. Además, la mayoría de la investigación proviene de Estados Unidos y China, mientras que Sudamérica presenta un vacío preocupante en este ámbito. Las autoras del estudio sugieren que, para alcanzar una restauración eficaz de los ecosistemas, se requiere de un monitoreo a largo plazo así como de una gobernanza participativa que considere tanto el bienestar de las comunidades como la relación con la biodiversidad.
En este contexto, la investigadora Daniela López, del Centro Bahía Lomas de la Universidad Santo Tomás, ha sido seleccionada para liderar un proyecto que busca optimizar los humedales construidos en la Laguna Lo Custodio. Este proyecto de gran envergadura tiene como objetivo mejorar la calidad del agua y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La iniciativa representa un esfuerzo significativo para avanzar en la investigación sobre humedales construidos en Chile, promoviendo la sostenibilidad y el manejo eficiente del agua. A medida que la necesidad de soluciones ecológicas para enfrentar crisis medioambientales y sociales se intensifica, este tipo de tecnologías basadas en la naturaleza se perfilan como una alternativa viable y prometedora.






