Carragenina Lambda: Innovaciones en Biotecnología que Cambian la Industria

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El equipo del Grupo Interdisciplinario de Biotecnología Marina (GIBMAR) de la Universidad de Concepción ha logrado un avance significativo al desarrollar una tecnología para producir carragenina lambda, un espesante ampliamente utilizado en la industria alimentaria y cosmética, sin necesidad de extracción de algas rojas. Según proyecciones, el mercado global de este ingrediente alcanzará un valor de aproximadamente 1.050 millones de dólares en 2025, lo que subraya la relevancia de encontrar alternativas sostenibles ante los desafíos que presenta la recolección de algas marinas. La carragenina lambda, presente en productos como yogures, helados y salsas, ofrece una funcionalidad importante, pero su obtención actual depende en gran parte de la disponibilidad de biomasa marina, la cual se ve limitada por cosechas estacionales y presiones ambientales.

En el centro de esta innovadora investigación se encuentra la microalga roja Porphyridium cruentum, elegida por su potencial para ser modificada y convertirse en una biofábrica de carragenina lambda. La Dra. Jessy Pavón Pérez, académica del Departamento de Ciencias y Tecnología de los Alimentos (CyTA), lidera este proyecto que incorpora herramientas de ingeniería metabólica, aprovechando genes de la macroalga Chondrus crispus. Pavón enfatiza que este enfoque no solo busca desarrollar un producto exitoso en el mercado, sino que también posiciona a Chile como un líder en biotecnología marina, contribuyendo al desarrollo de una bioeconomía sustentable basada en la utilización de recursos renovables.

La colaboración entre el GIBMAR y la empresa chilena Gelymar S.A. ha sido fundamental en este proceso. Jaime Zamorano, director técnico de Gelymar, destaca que la empresa se unió al proyecto debido a preocupaciones sobre la disponibilidad futura de algas marinas y posibles restricciones a su extracción. La investigación ha mostrado resultados prometedores, con la capacidad de la microalga modificada para producir carragenina lambda que cumple con las características funcionales requeridas por la industria. Este éxito ha despertado un interés significativo por parte del sector, que está atento a nuevas fuentes de materias primas que aseguren la continuidad de su producción.

El mercado actual de la carragenina es notable, con un valor cercano a los 1.050 millones de dólares en 2025, y se espera que esta cifra supere los 1.700 millones hacia 2034, de acuerdo a analistas del sector. Esta necesidad de ingredientes alternativos refuerza la importancia de innovaciones como las que propone el GIBMAR, que podrían revolucionar la forma en que se accede a este tipo de compuestos. La perspectiva de un abastecimiento sostenible, aprovechando biotecnología avanzada, entusiasma tanto a productores como a consumidores que buscan productos más amigables con el medio ambiente.

Después de dos años de intensiva investigación, el equipo liderado por Pavón ha logrado validar la tecnología a nivel de laboratorio y escalar la producción de la cepa modificada hasta 200 litros. Con las solicitudes de protección de propiedad intelectual ya presentadas en Chile y a nivel internacional, los próximos pasos implicarán el escalamiento a una etapa piloto e industrial, en colaboración con Gelymar. Cristian Agurto, director del Departamento CyTA y del GIBMAR, subraya que este avance es un reflejo del compromiso de la universidad de generar conocimiento que se traduzca en innovación y soluciones sustentables, fortaleciendo así la competitividad y la bioeconomía nacional.