En un importante avance para la preservación de los océanos, Chile ha anunciado la ampliación de las superficies protegidas que rodean los Parques Nacionales Mar de Juan Fernández y Nazca-Desventuradas, así como el Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Desventuradas. Este anuncio fue hecho durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que se celebra en Niza, Francia. Con esta medida, Chile se propone incrementar la protección en su Zona Económica Exclusiva (ZEE), logrando que más de la mitad de sus aguas oceánicas cuenten con algún tipo de conservación. Este ambicioso plan es respaldado por evidencia científica que destaca la importancia de estas islas como refugios para varias especies de peces migratorios y endémicos, claves para la sostenibilidad pesquera del país y la biodiversidad marina.
El presidente de la Organización Comunitaria Funcional del Mar de Juan Fernández, Julio Chamorro Solís, ha enfatizado el impacto positivo que las áreas marinas protegidas han tenido en el ecosistema y en las pesquerías locales. Según Chamorro, la creación de estos espacios ha permitido un aumento en la biomasa y las cuotas de extracción, beneficiando a los pescadores y fortaleciendo el equilibrio del océano. La ministra de Medio Ambiente chilena, Maisa Rojas, también ha destacado la importancia de esta ampliación, indicando que se iniciará un estudio para implementar el plan propuesto, que beneficiará significativamente a hábitats vulnerables y rutas migratorias de especies esenciales como tiburones mako y langostas.
La propuesta de ampliar estas áreas protegidas no surgió del gobierno, sino de las propias comunidades locales, representadas por el Consejo Local del Mar. El alcalde de Juan Fernández, Pablo Manríquez, subrayó el respaldo de la comunidad insular para concretar esta iniciativa, que busca completar la figura de parque marino en ambas regiones. Daniel González Aguirre, presidente del Sindicato de Trabajadores Independientes de Pesca Artesanal (STIPA) de Juan Fernández, ha recordado que desde hace años, la comunidad ha luchado por asegurar una cobertura total de su Zona Económica Exclusiva, siendo el Tratado de Alta Mar un hito crucial en la posibilidad de obtener protección para estas aguas internacionales.
A lo largo de los años, el país ha construído una sólida política estatal dedicada a la protección de sus áreas marinas. Esta propuesta de ampliación es el resultado de un trabajo conjunto entre habitantes, científicos y autoridades. La participación directa de la comunidad ha sido clave, como lo destacó el alcalde Manríquez, quien reconoció que sin este compromiso local, el avance en la conservación de estos ecosistemas marinos no habría sido posible. Desde la creación de grandes áreas marinas protegidas en el país, se observa un claro enfoque en el «Chile Oceánico», donde la conservación se ha integrado en la cultura y el desarrollo comunitario.
Finalmente, la historia de conservación de los habitantes de Juan Fernández es un ejemplo a seguir a nivel global. Gricel Regina Recabarren Mena, representante de las mujeres de Juan Fernández, recordó que sus antepasados ya implementaban prácticas sostenibles en la pesca antes de que estas se formalizaran como leyes. La ministerial Max Bello, experto en áreas marinas protegidas, señaló que estas prácticas han demostrado que la comunidad está plenamente comprometida con la conservación. A pesar de los desafíos que se presenten en la implementación de estas medidas, el mensaje es claro: las comunidades deben seguir luchando por la protección de su medio ambiente, apoyándose siempre en la ciencia para respaldar sus iniciativas.










