Atropello de hinchas en el Estadio Monumental: Informe

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El caso de los hinchas fallecidos en los incidentes ocurridos en el acceso al Estadio Monumental el pasado 10 de abril ha tomado un giro inesperado que podría complicar seriamente la situación para Carabineros y el Gobierno. Según un informe filtrado por CIPER, testigos presenciales afirman que el carro policial atropelló directamente a las víctimas, en lugar de ser aplastadas por una reja como se había sugerido anteriormente. Esta nueva información reabre el debate sobre la responsabilidad y la actuación de las fuerzas del orden en eventos masivos, donde la seguridad de los asistentes debería ser una prioridad.

CIPER ha citado los testimonios de varios testigos, entre ellos la cabo 1a Jocelyn Soto y dos civiles, Luis Espinosa y Nicolás Cuevas, quienes confirman que el vehículo policial embistió directamente a las víctimas mientras estas intentaban huir del tumulto generado por la intervención policial. Contrario a la narrativa oficial que indicaba que las víctimas habían sido aplastadas por las vallas metálicas al ser derribadas por una «avalancha» de fanáticos, los testimonios sugieren una acción mucho más directa y peligrosa por parte de los Carabineros.

De acuerdo con los testimonios recopilados, las dos jóvenes, Martina y Mylán, se encontraban a una distancia de uno a dos metros detrás de las vallas de contención cuando fueron atropelladas. Ambas estaban en el suelo tras haber tropezado, lo que provoca una imagen desgarradora de la situación y un evidente descontrol durante las circunstancias previas al trágico accidente. Este tipo de incidentes lamentablemente resalta la necesidad urgente de revisar y reformar la estrategia de seguridad en eventos de alta concurrencia.

La versión oficial de que un vehículo pasó por encima de una reja que aplastó a las víctimas se desmorona con estos nuevos testimonios. CIPER ha dejado en claro que esta versión parece haber surgido de una comunicación interna de uno de los ocupantes del vehículo. Además, la ausencia de cámaras corporales o de grabaciones que respalden las versiones de Carabineros dificulta aún más el esclarecimiento de los hechos y plantea serias dudas sobre la transparencia de la institución.

En este contexto, dos de los tres ocupantes del vehículo se han acogido a su derecho a no declarar, mientras que el tercero, que estaba en la parte trasera, no logró observar lo ocurrido, lo que añade un velo de incertidumbre a la investigación. A medida que se desarrollan los acontecimientos, las expectativas de justicia para las familias de las víctimas crecen, al tiempo que el escrutinio público sobre la actuación de Carabineros se intensifica. La presión por una respuesta clara y por una revisión de los protocolos de acción en situaciones de alta tensión es más urgente que nunca.