Ciclo Climático 2026: Retos y Oportunidades en la Salmonicultura

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El ciclo climático de 2026 se vislumbra como un punto pivotal para la salmonicultura a nivel global, con proyecciones que indican un alto riesgo de episodios de El Niño. Según información reciente de la NOAA y el IRI, la posibilidad de que se presenten estas condiciones climáticas durante el segundo semestre del año es alarmantemente alta, con estimaciones que varían entre el 79% y el 96%. Este fenómeno ha obligado a la industria a prepararse para las contingencias que podrían surgir, recordando las devastadoras pérdidas de 2016, cuando el sector enfrentó una crisis por mortalidades masivas ocasionadas por floraciones algales, resultando en pérdidas cercanas a los 800 millones de dólares. La capacidad de anticiparse a los picos de demanda metabólica es fundamental para la supervivencia de los centros de cultivo, máxime en un contexto de cambio climático que amenaza la estabilidad del ecosistema acuático y la salud de los salmones.

La crisis potencial se compone de una serie de factores biológicos que interactúan en un escenario de estrés ambiental. El aumento térmico de las aguas marinas está revertiendo su lugar bajo el sol, activando la germinación de quistes de microorganismos dañinos que han permanecido latentes, como el Alexandrium catenella, una especie responsable de floraciones algales nocivas. A medida que la temperatura del agua se eleva, la calidad del ambiente para los salmones tambalea, no solo por el incremento en la mortalidad, sino también por el impacto en su crecimiento y bienestar fisiológico. El Salmo salar presenta un estrecho rango de confort térmico, donde pequeñas variaciones pueden aumentar significativamente su requerimiento de oxígeno, exacerbando el riesgo de asfixia en un medio acuático que, por naturaleza, tiene un menor suministro de oxígeno a temperaturas más altas.

El estrés térmico no solo compromete el crecimiento y la supervivencia del salmón, sino que también afecta su salud inmunológica. Con el horizonte de 2026 acercándose, los riesgos de brotes de enfermedades aumentan, en particular los asociados a patógenos como Piscirickettsia salmonis, así como al Vibrio ordalii, cuya virulencia tiende a incrementar en condiciones cálidas. Esta combinación de estrés metabólico y exposición a enfermedades representa una amenaza dual para la industria salmonera. La experiencia anterior ha demostrado que no solo es vital reaccionar ante las manifestaciones visibles de la crisis, sino también anticipar y gestionar estos riesgos antes de que se conviertan en problemas sistemáticos que puedan comprometer toda la operación.

En la salmonicultura, las decisiones rápidas son críticas. Cuando se detectan niveles bajos de oxígeno o proliferaciones algales, la primera acción suele ser la suspensión de la alimentación, lo cual repercute directamente en la biomasa de los peces. Para un centro con 5.000 toneladas de biomasa, cada día de ayuno se traduce en la pérdida de aproximadamente 24 toneladas de crecimiento potencial, afectando drásticamente la rentabilidad del negocio. En este contexto, las herramientas de mitigación deben adaptarse a cada escenario local. Con la geografía compleja de los fiordos chilenos, la implementación de sistemas de monitoreo en tiempo real, así como soluciones tecnológicas que faciliten la oxigenación del medio acuático, se presentan como soluciones clave para minimizar las pérdidas económicas y los riesgos asociados.

A medida que la industria salmonera se enfrenta a los desafíos que presenta el El Niño, la eficiencia energética se convierte en un aspecto vital. Aumentos proyectados en los costos de la harina y el aceite de pescado debido a una caída en las capturas de anchoveta en Perú amenazan con aumentar los costos operativos. Implementar tecnologías que optimicen el uso de energía, como los modernos sistemas de aireación, no solo es una medida financiera necesaria, sino una estrategia de supervivencia. Equipos diseñados específicamente para las exigencias de la acuicultura actual, como los compresores de baja presión, permiten mantener el equilibrio en los sistemas de cultivo, asegurando que la calidad del agua no comprometa la salud de los salmones. Así, una gestión adecuada de los recursos energéticos y la incorporación de innovaciones tecnológicas se presentan como estrategias efectivas para enfrentar las adversidades climáticas que se avecinan.