Radiación Solar: Solución Innovadora para Contaminantes

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La contaminación del agua ha alcanzado niveles alarmantes, convirtiéndose en un desafío global que requiere atención urgente. Investigadores chilenos, liderados por Ricardo Salazar-González del Solar Energy Research Center (SERC Chile), han destacado la necesidad de abordar los contaminantes emergentes, tales como antibióticos y microplásticos, que se infiltran silenciosamente en nuestros ecosistemas. A pesar de la creciente conciencia sobre la contaminación plástica visible en ríos y océanos, es imperativo enfocarse en aquellos compuestos químicos invisibles que pueden tener efectos devastadores tanto en la vida marina como en la salud humana. Salazar-González advierte que sin una regulación adecuada y un monitoreo sistemático, estos contaminantes seguirán amenazando nuestros recursos hídricos y, por ende, nuestra calidad de vida.

El impacto de la industria salmonera chilena es un claro ejemplo de cómo los contaminantes emergentes se están vertiendo sin control en el medio ambiente. Durante 2024, se reportó que se utilizaron 351,1 toneladas de antimicrobianos en la acuicultura, con más del 98% administrado en el agua de mar. Este uso intensivo no solo genera un cóctel de antibióticos que puede fomentar la resistencia bacteriana, sino que además carece de un seguimiento que permita entender sus consecuencias a largo plazo. Esta situación pone de manifiesto la urgencia de establecer un marco normativo que contemple límites y metas claras para la reducción de estos contaminantes, alertando sobre la falta de vigilancia en la actualidad en los cuerpos de agua chilena.

Asimismo, el fenómeno de los microplásticos representa un grave riesgo ambiental. Estos contaminantes, que provienen de diversas fuentes como cosméticos y tejidos sintéticos, no solo están presentes en ríos y océanos, sino que además persisten en el entorno y actúan como vehículos para otros compuestos tóxicos. La alerta de Salazar-González es clara: «Los microplásticos interrumpen incluso los procesos de tratamiento de aguas residuales, transportando genes de resistencia antimicrobiana». Estas partículas, pequeñas pero potencialmente peligrosas, requieren atención para evitar que su proliferación cause un daño irreparable a los ecosistemas acuáticos y a la salud pública.

Para enfrentar este problema, el equipo de Salazar-González está desarrollando una propuesta legislativa que busca establecer una Red Nacional de Vigilancia Ambiental de Antimicrobianos. Esta iniciativa se presenta bajo un enfoque de «Una Salud», afirmando que la salud del hombre, los animales y el medio ambiente están interconectadas. Con este sistema, se pretende monitorear de manera sistemática las aguas residuales y naturales, brindando por primera vez trazabilidad a los contaminantes que actualmente fluyen sin control. Salazar-González enfatiza que, sin mediciones precisas, será imposible gestionar adecuadamente los vertidos al medioambiente, por lo que es fundamental un cambio en la legislación actual para proteger nuestras fuentes de agua.

En este contexto, la investigación de soluciones innovadoras también es primordial. Salazar-González y su equipo han estado explorando el uso de la radiación solar como una técnica eficaz para purificar el agua contaminada. La tecnología de oxidación avanzada electroquímica (EAOP), combinada con la energía solar, ha demostrado ser efectiva para eliminar contaminantes emergentes y desinfectar el agua. Tal como señala el investigador, «los fotoreactores solares son económicos y adaptables a diferentes volúmenes de agua a tratar», lo que también resalta la necesidad de avanzar hacia un tratamiento sostenible y accesible. Esta sinergia entre el aprovechamiento de recursos naturales como el sol y el desarrollo de políticas adecuadas podría ser el camino hacia un futuro más limpio y seguro.