Chile se encuentra en una posición única para liderar la transición hacia una electromovilidad sostenible, combinando sus vastos recursos naturales, especialmente el litio, con un enfoque en la innovación y economía circular. En el reciente conversatorio titulado “El valor del litio nacional para el desarrollo de la electromovilidad mundial”, organizado por Novandino Litio y Volvo Cars Chile, se destacó cómo el país puede convertirse en un referente en la cadena de producción de vehículos eléctricos. Rodrigo García, gerente de Medioambiente de Novandino Litio, enfatizó que la producción eficiente de litio es crucial no solo para satisfacer la creciente demanda global, sino también para minimizar el impacto ambiental asociado a su extracción.
El desafío de la industria se extiende más allá de la simple explotación de recursos naturales, ya que involucra adoptar tecnologías que optimicen la producción. García mencionó el proyecto Salar Futuro, que busca ampliar las operaciones de litio en el Salar de Atacama hasta 2060, con una inversión significante de US$3.000 millones. Este proyecto se centra en aumentar la producción de carbonato de litio equivalente sin incrementar la extracción de salmuera ni el uso de agua dulce, lo que representa una capacidad de innovar y producir más con menos en un contexto de creciente electrificación del transporte.
Desde la perspectiva de Volvo Cars Chile, la sustentabilidad de las baterías es igual de crucial. Patricio Norambuena, Encargado de Electromovilidad de la compañía, comentó que el avance hacia vehículos eléctricos no solo se centra en la autonomía energética de las baterías, sino que también es vital considerar su ciclo de vida completo. Esto incluye el reciclaje y la reutilización de baterías una vez que han cumplido su función en los vehículos, asegurando así que los materiales críticos como el litio, cobalto y níquel puedan ser recuperados y reincorporados en nuevos procesos de producción.
A medida que la demanda por vehículos eléctricos se dispara —con un crecimiento promedio del 66,4% anual en las ventas de vehículos enchufables en Chile entre 2021 y 2026—, la estrategia chilena se posiciona como una ventaja significativa. Chile produce cerca del 20% del litio a nivel mundial y ocupa el tercer lugar en la producción global, donde aproximadamente el 70% de la demanda de este mineral se destina a la fabricación de baterías para automóviles eléctricos. Esta situación, sumada a la abundancia de cobre y a una matriz energética cada vez más verde, refuerza la capacidad del país para ser un actor clave en la movilidad del futuro.
Finalmente, el debate sobre la economía circular en la electromovilidad plantea que una vez que las baterías de vehículos alcanzan el fin de su vida útil, pueden ser reutilizadas en otros sectores, como el almacenamiento de energía. Este enfoque no solo ayuda a mitigar la generación de desechos, sino que también permite recuperar materiales valiosos. De esta manera, Chile no solo tiene la oportunidad de capitalizar sus recursos naturales en la producción de litio, sino que también puede construir una cadena de valor robusta que contemple aspectos de sostenibilidad y responsabilidad ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.











