El académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, José Araos, ha subrayado la creciente vulnerabilidad de nuestras regiones montañosas ante el colapso de glaciares, a la luz de la reciente y devastadora inundación repentina que se produjo en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Este desastre, que ocurrió el 25 de agosto de 2026, ha dejado un saldo trágico de 353 fallecidos y cerca de 900 desaparecidos. Araos advierte que estos eventos extremos no son solo una realidad distante para las zonas montañosas de Asia, sino que Chile también enfrenta riesgos significativos en este contexto, debido a la intersección de desastres naturales y el cambio climático.
La catástrofe en el distrito de Rasuwa, donde la inundación arrasó poblaciones y un proyecto hidroeléctrico, pone de relieve la complejidad de los factores que contribuyen al fenómeno de los desbordamientos glaciares. Los análisis iniciales sugieren que la combinación de un sismo de magnitud 4.4 y el inusual derretimiento de un glaciar desataron avalanchas que bloquearon el río Bhote Koshi, resultando en una inundación devastadora. Este tipo de interacciones geológicas y meteorológicas, a las que se refiere Araos como «procesos en cascada», son una señal de alerta sobre la fragilidad de los sistemas hidrológicos en un mundo que enfrenta el calentamiento global.
La globalización de los riesgos relacionados con los lagos glaciares es alarmante. Araos señala que más de 15 millones de personas en el mundo, principalmente en regiones montañosas de Asia y los Andes, están expuestas a la amenaza del GLOF (Glacial Lake Outburst Flood). La similitud entre las dinámicas de estas regiones y los Andes chilenos es inquietante. Los glaciares de Sudamérica están en retroceso acelerado, generando lagos inestables que pueden resultar en desbordes abruptos. Este peligro quedó evidenciado en el desastre de Salkantaycocha en Perú en 2020, donde el impacto de una avalancha causó la muerte de personas y la destrucción de poblados.
La interacción de varios factores, como la inestabilidad de las laderas andinas y la activación de ríos atmosféricos, propicia condiciones que pueden derivar en desbordes violentos en el territorio chileno. Araos argumenta que es crucial comprender los vaciamientos de lagos glaciares en la Patagonia, ya que estos fenómenos sintetizan la diversidad física de los diques andinos y presentan un conjunto de desafíos hidrológicos que puede amenazar la seguridad de las comunidades. Los eventos del pasado, como el vaciamiento de Laguna del Cerro Largo en 1989, ilustran la magnitud de estos riesgos.
Para anticipar y gestionar estos peligros, se ha propuesto una investigación integral por parte del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, que busca abordar la dinámica de los lagos glaciares mediante técnicas avanzadas de monitoreo y simulación. La integración de tecnologías como fotogrametría con drones y modelos hidrodinámicos permitirá a los investigadores entender mejor la frecuencia y el alcance de estas inundaciones. En un contexto donde el riesgo de calamidades naturales se convierte en una realidad cada vez más presente, Araos enfatiza que el apoyo estatal a la investigación científica es una inversión vital para la seguridad pública y la protección de las comunidades que habitan cerca de los glaciares.











