Un convenio entre la Subsecretaría de Pesca y la Asociación Chilena de Desalación y Reúso ha dado inicio a una investigación que busca fortalecer la evaluación ambiental de las plantas desaladoras en Chile. Este esfuerzo representa un paso crucial en la búsqueda de fuentes hídricas alternativas, dada la creciente escasez de agua en el país. La desalación se perfila como una solución estratégica para garantizar el suministro de agua dulce y potable, no solo para actividades productivas como la minería, sino también para el consumo humano. Sin embargo, la introducción de salmuera, un subproducto del proceso de desalación, plantea interrogantes sobre los efectos ambientales de dichas descargas en los ecosistemas marinos.
Para abordar estas inquietudes, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, a través del Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura (FIPA), ha iniciado un estudio científico que tendrá como marco de referencia el impacto de las descargas de salmuera. Este proyecto busca generar herramientas que permitan comprender mejor el comportamiento de las salmueras, cuyas altas concentraciones de sales pueden alterar las condiciones ambientales en el océano según diversos factores como las corrientes y características del lugar de descarga. Con este estudio, se pretende mejorar los antecedentes técnicos utilizados en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y establecer criterios de evaluación basados en evidencia científica.
El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, enfatizó la importancia de avanzar hacia nuevas fuentes de agua, al tiempo que subrayó la necesidad de generar un conocimiento científico sólido que respalde las decisiones ambientales. «La desalación debe progresar junto con un adecuado entendimiento de sus implicancias en el medioambiente marino», indicó Urrutia, quien también instó a contar con herramientas precisas que permitan tomar decisiones responsables para proteger los ecosistemas marinos.
En apoyo a esta iniciativa, Subpesca ha firmado un convenio de colaboración con ACADES, lo que facilitará el acceso a plantas desalinizadoras y permitirá el muestreo de aguas de descarte, así como la medición de variables biológicas y químicas. Esta cooperación no solo fortalecerá la evaluación ambiental, sino que también está alineada con los objetivos del Acuerdo de Producción Limpia, que busca promover prácticas sustentables en el sector de desalación y reúso de agua. Alberto Kresse, presidente de ACADES, afirmó que este acuerdo es fundamental para incrementar la transparencia y construir confianza en el desarrollo de la industria.
Los resultados de este proyecto son esperados con entusiasmo, ya que proporcionarán información necesaria para el desarrollo regulatorio relacionado con la Ley N.º 21.813, que promueve el uso del agua de mar para desalinización. Andrés Camaño, uno de los investigadores a cargo, destacó que contar con una guía con parámetros claramente definidos y basados en conocimiento técnico es esencial para la correcta evaluación de los proyectos de desalación. Articulaciones como la de Grupo Aguas Nuevas, que se comprometió a aportar sus operaciones a la investigación, refuerzan la idea de que la colaboración entre la industria y la academia es clave para avanzar hacia una desalación más sostenible y para resguardar la salud de las comunidades costeras.











