La polémica en torno a la renuncia del exdirector regional de La Araucanía, Alejandro Pliscoff, ha cobrado relevancia en los últimos días después de que el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) emitiera un comunicado para aclarar las circunstancias de su salida. Según el mensaje del organismo, la renuncia fue solicitada por la dirección de Senapred y aceptada por Pliscoff el 21 de marzo, días antes de que dieran inicio los devastadores incendios forestales en la región. Esta aclaración se produce en medio de acusaciones de que su salida podría estar relacionada con actos de antisemitismo, lo cual fue categóricamente desmentido por la institución.
El comunicado de Senapred enfatiza que la renuncia de Pliscoff se debió a una pérdida de confianza, resultado de comportamientos considerados no acordes a la dignidad requerida para un alto directivo público. En particular, se menciona que el exdirector realizó publicaciones ofensivas en redes sociales durante la jornada laboral, lo que generó una serie de observaciones sobre su desempeño. Esta no fue la primera vez que se cuestionó el actuar de Pliscoff, lo que llevó a la dirección del servicio a solicitar su renuncia.
Senapred sostiene que, a pesar de la abrupta salida de Pliscoff, las operaciones de respuesta ante emergencias están garantizadas. En el mismo comunicado, se señala que las coordinaciones previas al inicio de los incendios, que comenzaron el 23 de marzo, se llevaron a cabo con un equipo de funcionarios capacitados, quienes estuvieron listos para asumir las responsabilidades necesarias para asegurar la continuidad operativa del organismo. De este modo, la institución reafirma su compromiso con la preparación y respuesta ante desastres.
Es fundamental destacar que Senapred se define como una entidad técnica y pluralista, que articula el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres. En este sentido, aseguran que no se ha ejercido discriminación alguna basada en credo, origen o religión, y cualquier interpretación que sugiera lo contrario carece de fundamento. Con esta declaración, se pretende calmar las inquietudes que han surgido en la opinión pública respecto a la gestión y las decisiones internas del servicio.
Finalmente, la situación de Pliscoff y la respuesta de Senapred ponen de relieve la importancia de la ética en el ejercicio de funciones públicas, así como la necesidad de mantener altos estándares de conducta entre los funcionarios. Los recientes acontecimientos destacan la responsabilidad que tienen los líderes en su papel de representar no solo a sus instituciones, sino también a la comunidad a la que sirven, en un contexto donde la confianza ciudadana es crucial para la efectividad de la respuesta ante desastres.










