El Fiscal Nacional, Ángel Valencia, se pronunció recientemente sobre la investigación relacionada con la muerte de dos jóvenes hinchas del Club Deportivo Colo-Colo, un tema que ha generado gran conmoción en la sociedad chilena. Valencia abordó la controversia existente de si los líderes de barras bravas podrían tener conexiones con los dirigentes de los clubes, así como con organizaciones criminales. A través de su intervención en el programa de Radio Infinita, el fiscal destacó la importancia de no precipitarse en la criminalización de estas organizaciones, subrayando que una distinción es fundamental para comprender el fenómeno en cuestión.
Durante su intervención, Valencia señaló que las investigaciones han revelado que dentro de estas barras hay individuos que participan activamente en actividades delictivas, tales como el tráfico de drogas y el comercio de artículos robados. Esto lleva al fiscal a plantear que el fervor por el equipo podría ser solo una fachada, un pretexto para encubrir estrategias comerciales que buscan rentabilidad a través de prácticas ilícitas. «Al final, si uno se pregunta, ¿de qué es lo que vive esta gente?» cuestionó, sugiriendo que las motivaciones económicas son primordiales en el comportamiento de algunos de estos grupos.
El fiscal continuó explicando que las barras bravas están conformadas por subgrupos que poseen raíces territoriales, donde el control de cada barra se fundamenta en un régimen de violencia. Esta estabilidad basada en el miedo y la represión podría estar vinculada a la posible complicidad con ciertos dirigentes de clubes, aunque Valencia enfatizó que eso debe ser objeto de investigación. Acerca de este delicado tema, el fiscal expresó su firme compromiso de llevar a cabo una investigación rigurosa y objetiva para determinar cualquier lazo que pueda existir entre estas entidades y los círculos delictuales.
Un punto crucial en la discusión actual es el documento reservado de Carabineros que fue filtrado a través medio digital Ciper. Este documento sugiere que el vehículo policial impactó directamente a los jóvenes fallecidos. Valencia hizo hincapié en la necesidad de que la investigación sea exhaustiva e imparcial: «La información que se recibe de múltiples fuentes puede ser confusa y puede llevar a errores grave si se toman decisiones precipitadamente». Por ello, el fiscal abogó por un enfoque que permita esclarecer los hechos antes de llegar a cualquier conclusión.
En una comparación con casos anteriores, como el de Pío Nono, Valencia resaltó la importancia de contar con evidencia confiable antes de emitir juicios. En ese caso, recordó, la versión inicial de un testigo fue desmentida posteriormente. Por lo tanto, reafirmó su determinación de realizar una investigación completa, que permita no solo esclarecer las circunstancias de la tragedia, sino también identificar y sancionar a las personas que puedan resultar responsables, tanto a nivel legal como penal, en función de los hallazgos investigativos.











