Tecnología hídrica: ¿Por qué no se adopta la innovación en el agua?

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En el reciente Water Summit Madrid 2025, se evidenció una preocupación creciente entre los expertos: la velocidad del desarrollo tecnológico relacionado con el agua supera a su adopción efectiva en el campo. A pesar de contar con avances significativos como sensores más precisos y plataformas complejas que incorporan inteligencia artificial, la penetración de estas herramientas en el día a día de los operadores de recursos hídricos sigue siendo escasa. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la efectividad de estas innovaciones, que muchas veces no resultan accesibles o útiles para quienes llevan la carga operativa en la gestión del agua.

Uno de los puntos destacados por Diego Mardones, CEO y cofundador de Smart Hydro, es que los operadores de pozos, agricultores y gerentes de planta no demandan más complejidad en sus herramientas, sino soluciones que brinden claridad y rapidez. Cuando la tecnología se convierte en una carga adicional, el usuario tiende a rechazarla, favoreciendo métodos más simples y menos técnicos. La necesidad de herramientas que no compliquen el trabajo diario es crítica para la aceptación de innovaciones en el sector.

En el contexto del agua, la conversación a menudo gira en torno a la inteligencia artificial y modelos avanzados como los gemelos digitales. Sin embargo, el mero hecho de contar con datos y tecnologías sofisticadas no garantiza un cambio positivo. Lo verdaderamente transformador radica en la capacidad de esos datos para facilitar decisiones concretas que respondan a preguntas cruciales para el usuario. Si las soluciones tecnológicas no abordan preocupaciones directas como el cumplimiento normativo o la eficiencia en la gestión de recursos hídricos, corren el riesgo de convertirse en una carga económica innecesaria.

Mardones también subrayó que uno de los retos del sector es el hecho de que muchas startups y desarrolladores operan bajo una visión aspiracional, sin tomar en cuenta las limitaciones del usuario final. Factores como presupuestos ajustados, brechas digitales y regulaciones estrictas constituyen barreras significativas que deben ser contempladas en el diseño de tecnología hídrica. Imponer soluciones que requieran formación extensa o que sean difíciles de implementar solo aleja a los usuarios de la innovación.

La conclusión de Mardones es clara: para que la tecnología hídrica realmente avance y se implemente de manera efectiva en regiones como Chile, Latinoamérica o Europa, la verdadera disrupción no residirá en incorporar más funcionalidades complejas, sino en la capacidad de desarrollar soluciones alineadas con la realidad operativa de quienes las utilizarán. Solo así se podrá lograr una adopción efectiva que impulse una gestión hídrica más sostenible y eficiente.