Un reciente estudio ha dejado al descubierto la preocupante realidad sobre la susceptibilidad territorial a inundaciones pluviales en el Gran Santiago, revelando que un alarmante 71% de sus habitantes reside en barrios con alta propensión a verse afectados por inundaciones. Este análisis, llevado a cabo por la Corporación Ciudades como parte de la iniciativa Barrios por el Clima, resalta la exposición urbana creciente frente a eventos de precipitaciones intensas, evidenciando que el riesgo de inundaciones no es un problema aislado, sino una condición generalizada que afecta a una porción significativa de la población santiaguina.
El estudio identifica una marcada desigualdad territorial en la amenaza de inundaciones, indicando que las comunas del sector oriente de Santiago disfrutan de condiciones más favorables ante fenómenos de lluvias intensas. En contraste, las áreas del centro-sur y poniente presentan una vulnerabilidad notablemente mayor, con comunas críticas como San Joaquín, Cerro Navia y Lo Espejo donde el 100% de su territorio urbano está en riesgo. Esta disparidad revela cómo las condiciones socioeconómicas y urbanísticas contribuyen a la exposición desigual a eventos climáticos adversos.
Además, el informe destaca que 21 de las 35 comunas analizadas, que equivalen a un 60% del Gran Santiago, tienen al menos el 70% de sus barrios por encima del promedio de susceptibilidad a inundaciones. Este dato pone de manifiesto que el riesgo de anegamientos no se limita a áreas específicas, sino que es un reto extendido en una gran parte de la ciudad. Para abordar este problema, se utilizó un modelo de análisis multicriterio que incorporó siete indicadores clave relacionados con el manejo del agua en entornos urbanos.
Los resultados del estudio revelan las desigualdades inherentes en la distribución de riesgo en Santiago. Mientras que las zonas orientales parecen estar mejor equipadas para manejar las lluvias, áreas más vulnerables enfrentan un panorama desalentador debido a la urbanización intensiva y la baja capacidad de infiltración del suelo. Este contexto demanda una revisión profunda de las estrategias de planificación urbana y del manejo del agua para crear un entorno más seguro para los residentes de estas comunas.
Martín Andrade, director ejecutivo de la Corporación Ciudades, enfatizó que «las inundaciones urbanas no deben ser tratadas solo de manera reactiva». Andrade aboga por un enfoque proactivo que incluya la implementación de sistemas de drenaje sostenible y soluciones basadas en la naturaleza, como jardines de lluvia y pavimentos permeables, para mitigar el escurrimiento. Este llamado se hace más urgente en zonas con alta impermeabilización del suelo, donde la transformación hacia ciudades resilientes es un imperativo para el futuro de Santiago.











