En octubre de 2026, el sector de la celulosa en Chile enfrenta desafíos significativos tras la caída en las exportaciones durante 2025. Según el Informe Comercial de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SubREI), los envíos de celulosa alcanzaron un valor de US$ 2.869 millones, lo que representa una disminución del 5,7% en comparación con el año anterior. Asimismo, la manufactura forestal también experimentó una baja notable, con exportaciones que sumaron US$ 5.873 millones, un descenso del 8,8%. Este panorama exige una mayor eficiencia en cada fase del proceso productivo, lo que se torna crítico para las plantas de celulosa en su búsqueda por mantener la competitividad en un mercado que presenta signos de debilidad.
Una etapa crucial en la fabricación de papel y cartón es el lavado de pulpa, donde se eliminan los químicos residuales tras la cocción. Este proceso, cuando se realiza mediante controles manuales irregulares, puede resultar en variaciones en la calidad de la pulpa, lo que a su vez incide negativamente en el consumo de energía y materias primas en las fases siguientes. Para solucionar estos problemas, Ecolab ha introducido PulpIQ, una innovadora plataforma que utiliza tecnología 3D TRASAR™, permitiendo sustituir el control manual por un sistema automatizado que monitoriza en tiempo real la contaminación de la pulpa en cuanto a su carga orgánica e inorgánica.
El sistema PulpIQ no solo optimiza la limpieza de la pulpa, sino que también ajusta anticipadamente el uso de recursos, como agua y aditivos químicos, para mantener un rendimiento constante en el lavado. Juan Pablo Chahuán, Clúster Líder de Ecolab Chile, señala que modernizar el control del lavado podría implicar tres prácticas claves: medir la carga química que entra al proceso, ajustar anticipadamente a cambios en la carga y optimizar la concentración del licor negro antes de su evaporación. Estas medidas no solo mejoran la calidad de la pulpa, sino que también inciden en una significativa reducción del consumo energético y de gases de efecto invernadero.
Un estudio de caso realizado en una planta en EE.UU. revela que, al implementar esta tecnología, el licor negro se concentró de un 13,8% a un 14,8%, reduciendo la cantidad de agua que necesita ser evaporada y resultando en un ahorro de aproximadamente 95.000 gigajoules de energía al año, equivalente a unos 26,4 GWh. Este avance generó una disminución de 5.100 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, mostrando el impacto positivo que pueden tener las innovaciones tecnológicas en el sector de la celulosa. La incorporación de un lavado más estable se traduce en un procesamiento más eficiente y en una disminución de los costos operativos.
Ecolab se posiciona como un socio estratégico para diversas industrias a nivel mundial. Con ventas que superan los $15.000 millones anuales y presencia en más de 170 países, la empresa ofrece soluciones centradas en la sostenibilidad y eficiencia operativa. Sus productos y servicios incluyen una amplia gama de innovaciones para el manejo del agua, la higiene y la salud pública. La compañía, que emplea a más de 48.000 colaboradores, se ha consolidado como líder en el sector gracias a más de un siglo de experiencia y un compromiso firme con la sostenibilidad, contribuyendo así a la eficiencia de sus clientes en mercados como la alimentación, la sanidad y la industria. Para más información, los interesados pueden visitar www.ecolab.com.











