Integración de la Naturaleza en Empresas: Claves y Estrategias

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En la actualidad, las empresas se enfrentan al desafío de integrar los derechos de la naturaleza en su estructura organizativa, ya sea a través de comités de misión, consejos regenerativos o juntas directivas. Este movimiento ha adquirido fuerza en países como el Reino Unido y los Estados Unidos, donde la naturaleza ha comenzado a ocupar un lugar en la conversación empresarial. Los derechos de la naturaleza, que reconocen a elementos de la Tierra como sujetos con derechos, están influenciados por una filosofía biocéntrica que busca centrar la atención en la vida y su entorno, en lugar de enfocarse únicamente en el ser humano. La pregunta que persiste es cómo dar voz a estos derechos en la práctica empresarial, especialmente en las decisiones estratégicas que afectan al medio ambiente.

Desde 2002, el filósofo Thomas Berry ha afirmado que los seres vivos tienen tres derechos esenciales: existir, contar con un hábitat y cumplir con su rol en la «comunidad de la Tierra». A medida que las legislaciones han evolucionado, se ha visto un creciente reconocimiento de estos derechos en las políticas empresariales. Hoy en día, muchas organizaciones consideran necesario que sus estrategias incluyan un enfoque hacia la naturaleza, no solo como un recurso a utilizar, sino como una entidad con la que deben coexistir y colaborar. Innovaciones en la gobernanza, como la inclusión de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones de remuneración de los directivos, han comenzado a reflejar esta tendencia.

Un enfoque nuevo sobre la misión de las empresas implica integrar la naturaleza en su razón de ser. Por ejemplo, la modificación del artículo 1833 del Código Civil por la ley Pacte en 2019 busca que las empresas gestionen su actividad considerando los desafíos sociales y ambientales. Grupos como Rocher han adoptado explícitamente esta filosofía, proponiendo que su misión es reconectar a las comunidades con la naturaleza, promoviendo así su valor no solo económico, sino también social y ambiental. Esto se traduce en productos y servicios que fomentan el bienestar humano y planetario.

El establecimiento de consejos de regeneración ha permitido que la naturaleza tenga un asiento simbólico en la toma de decisiones de varias empresas. Estos consejos, que operan como entidades consultivas, les brindan a las compañías la oportunidad de repensar su relación con el medio ambiente. Ejemplos de esto se pueden observar en empresas belgas que han modificado sus prácticas de abastecimiento para ser más sostenibles, como Maison Dandoy, que utiliza solo harina de agricultura regenerativa. Esta integración permite a las empresas no solo cumplir con regulaciones, sino también adoptar un modelo de negocio que considera el impacto de sus decisiones en el entorno natural.

Finalmente, es crucial que las organizaciones no solo integren la naturaleza en sus comités internos, sino que también la incluyan en la práctica mediante la materialidad. Esto implica llevar las discusiones a entornos naturales o hacer que la naturaleza forme parte de las deliberaciones. Estudios han demostrado que la percepción de las decisiones ambientales puede alterarse cuando los responsables de su toma las realizan en espacios deslocalizados de la naturaleza. Así, paseos por el bosque o reuniones en parques no solo enriquecen la discusión, sino que también anclan la realidad de la naturaleza en la mente de los decisores, promoviendo un enfoque más consciente y responsable hacia el medio ambiente.