Instituto de Tecnologías Limpias Impulsa Innovación en Chile

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El pasado 24 de junio, Antofagasta se convirtió en escenario de un momento trascendental para la innovación tecnológica en Chile con la firma del convenio de transferencia de recursos que marca el inicio del Instituto de Tecnologías Limpias (ITL). Este ambicioso proyecto tiene como objetivo establecer un ecosistema de innovación sustentable que vincule a la industria, la academia, las comunidades y el Estado. Una de las principales metas del ITL es fomentar la creación y aplicación de tecnologías limpias, que generen valor local y mejoren la competitividad y eficiencia de sectores vitales como la energía, la minería y la electromovilidad, a través de iniciativas centradas en la sostenibilidad y el desarrollo de capacidades locales.

Patricio Aguilera, ingeniero civil industrial y con más de 34 años de experiencia en el sector público y privado, asumió la dirección ejecutiva del ITL el 16 de junio, apenas unos días antes de la firma del convenio. En sus declaraciones, Aguilera expresó su honor y su sentido de responsabilidad al liderar este nuevo desafío, subrayando la importancia de enfrentar cuestiones como la minería de bajas emisiones, la descarbonización de la matriz energética, y el desarrollo de tecnologías innovadoras para mejorar la electromovilidad. Además, destacó la necesidad de formar capital humano especializado para responder a las demandas de la industria en estos campos.

La creación del ITL se enmarca en un compromiso más amplio asumido por las empresas que operan en el Salar de Atacama, las cuales están obligadas a destinar recursos para financiar actividades de investigación y desarrollo (I+D) en diversos ámbitos de la industria nacional. Desde su constitución, el 16 de enero de 2024, esta corporación ha reunido a un consorcio de 24 instituciones, incluidas universidades, empresas, centros de investigación y fundaciones internacionales, dispuestas a colaborar en la implementación de este proyecto pionero. La inversión en I+D está respaldada por un contrato suscrito con SQM en 2018, que implica un aporte sustancial de recursos para garantizar el éxito del ITL.

Para los primeros años de operación, el ITL enfrentará el desafío de establecer una infraestructura adecuada que soporte sus objetivos de innovación y desarrollo. Esto incluye la creación de plantas piloto industriales y otros espacios que permitan la incubación y aceleración de empresas conformadas en base a soluciones científicas y tecnológicas. Aguilera ha señalado que estos primeros dos años son cruciales para identificar las necesidades del sector energético y minero y para organizar la capacidad humana necesaria para abordar estos desafíos de manera efectiva.

Finalmente, el ITL se proyecta como un motor de transformación hacia una minería más limpia y una industria energética renovable en Chile, con un enfoque particular en el norte del país. Aguilera ha enfatizado que este instituto no solo permitirá un avance significativo en la calidad de vida de las comunidades del norte, sino que también establecerá las bases para un desarrollo sostenible y una economía más diversificada. Al mirar hacia el futuro, Aguilera se compromete a consolidar un modelo autosustentable que asegure la creación de una nueva era de innovación y ciencia al servicio de la sociedad, marcando así un hito histórico en el desarrollo de tecnologías limpias en Chile.