En un contexto donde la industria de la construcción se enfrenta a un creciente reto por la generación de residuos, la adopción de herramientas y estrategias concretas para su gestión se vuelve imperativa. Con la reciente conmemoración del Día Internacional del Medioambiente, el 5 de junio, se destacó la necesidad urgente de abordar la crisis global de residuos, en especial la contaminación por plásticos. Este año, el enfoque se centró en la construcción, un sector que es responsable por un tercio de los residuos generados y con un impacto significativo en la emisión de gases de efecto invernadero. Ricardo Fernández, Gerente Técnico y Desarrollo Sostenible de Volcán, enfatizó que es crucial priorizar las mejoras medioambientales en este ámbito, dado su notable aporte a la contaminación y al consumo energético.
La construcción no solo produce residuos a través de sus métodos tradicionales, sino que también por el uso de plásticos en el embalaje de materiales y equipos. La presidenta de la Comisión de Medioambiente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Marisol Cortez, ha señalado que la separación y selección de residuos para su reciclaje es una práctica ya común en algunas obras. Esto no solo ayuda a disminuir el volumen de desechos, sino que también reduce la huella de carbono del sector. La correcta gestión de estos recursos, implica una cultura de medir, reducir, reciclar y reutilizar, aumentando así la productividad y mejorando la rentabilidad de las empresas en un contexto donde cada vez se exige más eficiencia.
En la labor de promover la sostenibilidad, la CChC ha implementado varias iniciativas significativas. Una de ellas es el Compromiso PRO, que ofrece a las empresas asociadas herramientas de capacitación y guías técnicas para mejorar su gestión ambiental. Estos recursos son fundamentales para la educación y adaptación a prácticas de economía circular. Cortez menciona que estas herramientas no solo optimizan la gestión de residuos, sino que también fomentan el uso eficiente del agua. Además, iniciativas como el programa Sello PRO reconocen a las empresas que logran estándares de sostenibilidad ejemplares, impulsando así el compromiso del sector hacia un futuro más verde.
Con la creciente necesidad de adaptarse a nuevas normativas y prácticas de producción más limpias, se han desarrollado Acuerdos de Producción Limpia (APL) en diversas regiones. Estos convenios buscan promover la prevención y valorización de residuos y asegurar un uso sustentable del agua. Ricardo Fernández subraya la importancia de contar con una hoja de ruta clara hacia la economía circular, y critica la lentitud en la modernización de los fiscalizadores que regulan estas actividades. La clave, según él, radica en acelerar los reglamentos que permitirán valorizar los residuos, transformándolos en nuevas materias primas.
Frente a estos desafíos, tanto Fernández como Cortez hacen un llamado a toda la industria para adoptar una actitud proactiva hacia la sostenibilidad. Reconocen que cambiar de una economía lineal a una circular es fundamental para garantizar un uso responsable de los recursos naturales. El impulso hacia una construcción más ordenada y eficiente no solo minimiza la generación de residuos, sino que también mejora la seguridad y productividad en las obras. Invitan así a las empresas a unirse a esta transformación, integrando principios de gestión ambiental en todos sus proyectos y promoviendo una mejora continua que impulse la sostenibilidad en la industria de la construcción.











