En un mundo donde la escasez de agua se han convertido en un tema urgente, el enfoque en la gestión eficiente de los recursos hídricos es más importante que nunca. Carlo Zaffaroni, Director de la División de Ingeniería y líder en Infraestructura Crítica de WSP, destaca que en los proyectos de desalación, la eficiencia no solo se puede medir dentro de la planta, sino que se extiende a todo el sistema que transporta el agua hasta su destino final. Este consejo viene en un momento en que el próximo Congreso ACADES se prepara para abordar las mejores prácticas en la gestión del agua, enfatizando la necesidad de diseñar infraestructuras que minimicen el consumo energético y reduzcan la huella ambiental.
Zaffaroni resalta que muchas ineficiencias en proyectos de desalación se deben a decisiones tomadas en las fases iniciales de diseño, lo que puede resultar en mayores costos operativos y un impacto ambiental negativo. La elección de bombas de alta eficiencia y un adecuado dimensionamiento de los sistemas de conducción son aspectos críticos que determinan el desempeño a largo plazo de la planta. En países como Chile, donde la logística del transporte de agua es compleja, está claro que un enfoque proactivo en estas decisiones puede hacer una diferencia significativa en los costos y en las emisiones de CO₂ generadas durante la construcción.
Las condiciones geográficas de Chile presentan desafíos únicos que complican aún más la implementación de proyectos de desalación. Las grandes variaciones de altura y la constante amenaza de movimientos sísmicos exigen que los sistemas de bombeo sean no solo eficientes, sino también resilientes. Zaffaroni enfatiza la necesidad de un diseño que considere las altas cargas estáticas y la prevención de problemas de presión, lo cual es especialmente crítico en las regiones más montañosas. La resistencia a eventos extremos se convierte así en un factor esencial para el éxito de estas infraestructuras.
Ante estos retos, la digitalización de la planificación y el monitoreo se visualizan como herramientas clave para la optimización de los proyectos hídricos. El uso de sistemas de información geográfica (GIS) y modelos predictivos no solo ayuda a anticipar fallas, sino que también permite una mejor coordinación entre diferentes cuencas. Esta integración tecnológica es fundamental para garantizar que las decisiones de infraestructura se basen en datos precisos y actualizados, lo que puede prevenir problemas y mejorar la eficiencia del sistema.
De cara al próximo Congreso ACADES, Zaffaroni subraya que la infraestructura hídrica debe ser abordada desde una perspectiva que contemple la colaboración entre la ingeniería, la tecnología y la sostenibilidad. La diversificación de fuentes de agua, que incluya tanto la desalación como el reúso de aguas tratadas, es vital para garantizar la seguridad hídrica en un escenario de creciente variabilidad climática. La promoción de alianzas público-privadas y la implementación de sistemas de gestión avanzada será esencial para asegurar el crecimiento económico a través de inversiones en infraestructura hídrica.











