El creciente interés por el cobre en el mercado global pone de relieve la necesidad urgente de que Chile, el mayor productor mundial, se prepare para satisfacer la demanda creciente, la cual, según la UNCTAD, podría aumentar más de un 40% para 2040. Este escenario obliga a los actores del sector a considerar no solo la producción minera, sino también los recursos hídricos vitales para su operación. La escasez de agua en regiones mineras, como Tarapacá, convierte a la implementación de tecnología de desalación en un asunto crítico. Esto se abordará en el próximo Congreso ACADES 2026, destacando casos innovadores como el proyecto C20+, que promete transformar la operatividad del complejo minero Collahuasi.
El proyecto C20+, que implica una inversión de 1,000 millones de dólares, no solo extenderá la vida útil de Collahuasi por 20 años, sino que también incluye una infraestructura de desalación de agua con capacidad de 1,050 litros por segundo. Este sistema, desarrollado por ACCIONA, es fundamental dado que la región enfrenta una significativa escasez hídrica. Waldo López, Gerente de Desarrollo de Negocios de ACCIONA, señala que el agua ha pasado a ser un insumo tan crítico como la energía, advirtiendo que Chile podría perder competitividad no solo por la falta de mineral, sino por la incertidumbre relacionada con el suministro de agua. Esto resalta la importancia de estrategias sostenibles en la producción de cobre.
El sistema de impulsión para llevar agua desde la costa de Patache hasta la operación minera a 4,400 metros sobre el nivel del mar será uno de los aspectos más desafiantes del proyecto C20+. Techint Engineering & Construction, encargada de su desarrollo, deberá superar la complejidad de la geografía chilena, creando un trazado de aproximadamente 195 kilómetros que incluye estaciones de bombeo y tuberías de alta presión. Ignacio Fuentes, Gerente de Desarrollo de Negocios de Techint, menciona la importancia de optimizar el diseño para disminuir costos y riesgos constructivos, empleando tecnología avanzada como modelos topográficos 3D y simulaciones hidráulicas para asegurar el rendimiento y la eficiencia del proyecto.
La entrada en operación del sistema de desalación está programada para 2026, y se prevé que integre tecnologías de punta para maximizar la eficiencia. Waldo López destaca la importancia de la digitalización avanzada y el uso de ‘gemelos digitales’ para mejorar el control en tiempo real del uso de recursos hídricos y energéticos. Además, se implementará un mantenimiento predictivo que anticipa fallas, garantizando una disponibilidad operativa superior al 99%. Esta integración de tecnologías inteligentes refleja no solo la tendencia hacia la modernización en la minería, sino también el compromiso con la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos.
La innovación será esencial para el éxito del proyecto C20+. Ignacio Fuentes subraya que la incorporación de sistemas automatizados de gestión de fluidos y sensores IoT para monitoreo en tiempo real son cruciales para asegurar una operación continua incluso en condiciones extremas. Las estaciones de bombeo utilizarán bombas de alta eficiencia y variadores de frecuencia para optimizar el consumo energético. La aplicación de recubrimientos anticorrosivos en las tuberías y una arquitectura digital que conecte cada parte del sistema maximizarán la eficiencia y minimizarán el riesgo ambiental, consolidando el enfoque sustentable que busca reducir la huella de carbono de estos proyectos mineros.











