A partir de noviembre de este año, Chile implementará una normativa revolucionaria que exigirá a las viviendas, edificios residenciales, y centros educativos y de salud cumplir con estrictos estándares de aislamiento térmico. Esta medida busca mejorar el confort interior de los espacios habitables, reducir el consumo energético y prevenir problemas de condensación, que afectan tanto la salud como la integridad de las estructuras. Este cambio se enmarca dentro de una tendencia global que busca mitigar los efectos negativos de la construcción sobre el medio ambiente, dado que este sector es responsable del 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En respuesta a estas exigencias, empresas nacionales como Volcán están liderando la transformación hacia prácticas más sostenibles en la industria de la construcción. Esta compañía, parte del Grupo Matte, ha desarrollado un catálogo extenso de soluciones constructivas sostenibles que promueven un menor impacto ambiental. Ricardo Fernández, ingeniero civil y gerente Técnico y de Innovación de Volcán, destaca que sus productos, que incluyen sistemas livianos y secas, están diseñados para cumplir con los nuevos estándares, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida y habitabilidad en los hogares chilenos.
Volcán ha introducido una serie de productos que cumplen con los criterios de sostenibilidad, incorporando características que van desde el ahorro energético hasta la seguridad ante el fuego. Entre estos se encuentran la Lana Mineral Aislan y la Lana de Vidrio Aislanglass, que no sólo mejoran el aislamiento térmico de las edificaciones, sino que también logran disminuir el consumo energético hasta en un 65%. Otros productos, como la Volcanita y el Fibrocemento Volcán, también ofrecen soluciones eficientes al no requerir agua para su instalación, lo que refleja un compromiso serio con la reducción del uso de recursos hídricos en el proceso constructivo.
El impacto positivo que tiene el uso de estos productos en la construcción también se traduce en beneficios económicos a largo plazo para las constructoras y propietarios. Fernández ha señalado que, a través de la implementación de soluciones constructivas en seco, se logra una reducción significativa en el consumo energético y un aumento en la habitabilidad de los espacios. Esto representa no solo un avance en la eficiencia energética de las edificaciones, sino también una respuesta inmediata a la necesidad de construir de manera más responsable con el medio ambiente.
Con la entrada en vigor de esta normativa en noviembre, se espera que el sector de la construcción en Chile adopte, de forma masiva, estas innovaciones que no solo cumplen con requisitos técnicos, sino que también empoderan a los consumidores a exigir un entorno más saludable y seguro. La iniciativa busca fomentar una industria de la construcción que priorice no solo la eficiencia y la sostenibilidad, sino también el bienestar de quienes habitan estos espacios, asegurando un compromiso de largo plazo hacia la protección del medio ambiente y la mejora de la calidad de vida.











