Equivalente en Agua de la Nieve: Cambios en el Maipo para 2023

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A medida que se acerca el final del invierno, los datos sobre el equivalente en agua de la nieve en la cuenca del Maipo muestran una recuperación significativa desde el preocupante déficit del 90% registrado a principios de julio. Según un análisis realizado por Snowdata, al 22 de agosto, la cuenca presenta un equivalente en agua de 500 milímetros acumulados en nieve, muy cerca del promedio histórico de 556 milímetros para esta fecha. Este cambio positivo respecto a los niveles de agua almacenada en la nieve indica que la cordillera central ha recuperado su color blanco gracias a las nevadas que han caído en julio y agosto, lo cual ha beneficiado la situación hídrica en la región.

La mejoría en la cantidad de agua disponible es crucial, especialmente teniendo en cuenta que al comienzo de julio solo se registraban 27 milímetros de agua, un número alarmante en comparación con el promedio histórico de 357 milímetros. Según Gonzalo Cortés, experto en hidrología, la recuperación se produjo principalmente gracias a influyentes eventos climáticos, particularmente un río atmosférico asociado a El Niño. Esta condición climática ha permitido que la nieve acumulada, que representa no solo la estética del paisaje, sino una vital fuente de agua, incrementara drásticamente en un período de tiempo relativamente corto.

El concepto de equivalente en agua, conocido como SWE (Snow Water Equivalent), permite a los administradores de recursos hídricos obtener una visión precisa de la cantidad de agua que se obtendría si la nieve se derritiera. La transición de 27 a 500 milímetros en solo un par de meses subraya la importancia de contar con datos actualizados y precisos. Catalina Castro, secretaria general de la Confederación de Canalistas de Chile, enfatiza que el acceso a esta información es fundamental para la planificación de la distribución del agua y para enfrentar la creciente variabilidad climática. Aunque tener más datos no incrementa la cantidad de agua disponible, sí mejora la manera de gestionarla de forma eficiente.

Afrontar el futuro del recurso hídrico implica desarrollar una estrategia de anticipación que permita a las comunidades y administradores dirigirse hacia el manejo proactivo del agua. Sebastián Goldschmidt, CEO de Nilus, resalta que el desafío actual consiste en fortalecer la capacidad de anticiparse a los cambios climáticos, lo que a su vez disminuye la incertidumbre y aumenta la resiliencia en las cuencas. En un contexto donde la variabilidad climática es cada vez más prevalente, la cordillera no solo debe ser vista como un paisaje invernal, sino como una reserva crítica de agua, lo que requiere una gestión cuidadosa y responsable.

Con la llegada de la primavera en el horizonte, a pesar de la mejoría sustancial en la acumulación de nieve, la pregunta clave sigue siendo cuánta agua estará efectivamente disponible para el verano y si los sistemas de gestión hídrica estarán debidamente preparados. A medida que el invierno avance hacia su final, la preocupación continúa en torno a cómo se mantendrá esta reserva de nieve y qué estrategias se implementarán para garantizar un uso sostenible del agua en los meses venideros. Así, este año, más que nunca, la capacidad de reacción y adaptación será vital para enfrentar la realidad climática en constante cambio.