Chile se encuentra en el centro del debate global sobre la crisis hídrica durante la Semana Mundial del Agua, que se celebra del 18 al 23 de agosto, organizada por el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI). Este evento ofrece un espacio propicio para que el país no solo comparta sus desafíos locales, sino que también integre aprendizajes internacionales en áreas críticas como la agricultura, forestación, remediación y reúso hídrico. En un contexto donde la presión sobre las fuentes de agua es cada vez más intensa y la variabilidad climática amenaza la disponibilidad del recurso, Chile tiene la oportunidad de fortalecer un modelo de resiliencia adaptado a estas circunstancias cambiantes.
A nivel agrícola, expertos como Pablo T. Silva Jordán, especialista en recursos hídricos, subrayan la importancia de adoptar un enfoque predictivo en la gestión hídrica. El monitoreo de acuíferos y cuerpos de agua, junto con balances dinámicos y modelación, permitiría a los productores anticipar escenarios adversos, optimizando así el uso del agua. La implementación de inteligencia artificial en la gestión hídrica promete transformar grandes volúmenes de datos en decisiones operacionales, pudiendo incluso facilitar la reconversión de cultivos hacia aquellos que requieren menores cantidades de agua, asegurando la sostenibilidad del sector.
En el ámbito forestal, la reforestación se erige como una respuesta vital ante la crisis hídrica. Ignacio Vera Izquierdo, gerente general de Forestal Santa Blanca, destaca que la inversión estatal en iniciativas de recuperación de terrenos degradados, como la que se desarrolla en Biobío, implica un compromiso con la sostenibilidad hídrica y la transición energética. Este enfoque no solo busca restaurar la cubierta vegetal, sino también disminuir la huella de carbono asociada a la industria, reduciendo la presión sobre las cuencas hídricas y promoviendo un uso eficiente de la energía.
La protección y recuperación de la calidad del agua son también esenciales. José Manuel Bellalta, gerente general de Grupo GB CINCO, enfatiza que la gestión de sitios contaminados debe estar basada en un análisis riguroso del riesgo, enfatizando que es fundamental identificar las relaciones entre fuentes, rutas y receptores de contaminantes. La prevención de la degradación de acuíferos y la restauración de fuentes afectadas son estrategias clave en la promoción de la seguridad hídrica en el país. Por lo tanto, la remediación de suelos contaminados se presenta como una necesidad ineludible para garantizar el acceso a agua limpia y segura.
El reúso del agua se perfila como un eje crucial para diversificar las fuentes hídricas. Felipe Martin Cuadrado, director ejecutivo de MAS Recursos Naturales, defiende la necesidad de cambiar la perspectiva del agua como un desecho, reconociéndola como un recurso estratégico. Cada litro de agua regenerada no solo disminuye la presión sobre ríos y acuíferos, sino que también puede facilitar caudales más estables para la agricultura y proporcionar nuevas alternativas para la industria y las ciudades. La convergencia de estas perspectivas forma un modelo coherente de soluciones complementarias en respuesta a la crisis hídrica, donde la integración de la gestión predictiva, la reforestación, las energías limpias, la remediación y el reúso se convierten en pilares fundamentales. En este sentido, la Semana Mundial del Agua representa una plataforma idónea para fortalecer cooperaciones y proyectar soluciones que puedan ser replicadas en otros contextos afectos a situaciones similares.











