Desalación en Chile: Cómo asegurar el futuro del agua potable

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Chile ha estado acelerando sus proyectos de desalación y reutilización de aguas como respuesta a una preocupante escasez hídrica que afecta tanto a zonas urbanas como rurales e industriales. Este esfuerzo se intensifica ante el aumento de incendios forestales y la creciente presión sobre el abastecimiento de agua. Sin embargo, el hecho de que se desarrollen plantas tecnológicamente avanzadas no garantiza por sí solo la seguridad hídrica, pues se enfrenta un desafío mayor: la infraestructura necesaria para transportar el agua desalinizada a los centros de consumo, que a menudo están localizados a cientos de kilómetros de la costa y a gran altitud sobre el nivel del mar.

La construcción de redes de conducción, cañerías, estaciones de bombeo y estanques se convierte en un aspecto fundamental para asegurar la continuidad operativa y la eficiencia económica de estos proyectos. La logística de esta infraestructura es compleja, ya que las líneas de agua deben atravesar diversos terrenos incluyendo zonas marinas, desiertos áridos, montañas de gran altitud y áreas urbanas densamente pobladas. En consecuencia, es vital que cada uno de estos elementos esté diseñado específicamente para las condiciones operacionales en las que se insertan.

Uno de los principales riesgos que enfrentan estos proyectos no es solo la parte constructiva, sino las cuestiones de ingeniería, y en particular la corrosión. Esta es ocasionada por el agua de mar, el agua desalinizada y las aguas reutilizadas, y puede deteriorar rápidamente los materiales utilizados en las cañerías y otras infraestructuras relacionadas. Según especialistas, en condiciones salinas típicas se han documentado tasas de corrosión de hasta 0,5 milímetros por año, lo cual podría reducir drásticamente la vida útil de las instalaciones si no se implementan sistemas de protección adecuados.

José Miguel Bastidas, subgerente de Proyectos de Minería y Energía en MultiAceros Chile, ha expresado que el problema de la corrosión frecuentemente se origina durante la fase de diseño de los proyectos. Resalta la importancia de realizar un análisis exhaustivo de protección anticorrosiva y de considerar múltiples factores como el tipo de fluido, los territorios por los que pasará la conducción y el cuidado adecuado de las juntas soldadas. Él advierte que una infraestructura que no incorpore estándares apropiados de durabilidad podría comprometer seriamente los beneficios que se esperan obtener de la desalación y el reúso de aguas.

A medida que Chile invierte millonarias sumas en la implementación de estos sistemas hídricos, la discusión técnica se intensifica, especialmente en el contexto del Congreso de ACADES que se llevará a cabo entre el 17 y el 19 de marzo. Se buscará establecer estándares técnicos y regulatorios más exigentes, entre los que se incluyen la incorporación de criterios de vida útil en las licitaciones, requisitos de protección anticorrosiva y mecanismos de certificación de materiales. Solo así se podrá garantizar que la desalación y el reúso se consoliden como soluciones sostenibles y confiables para el abastecimiento de agua en Chile a largo plazo.