SANTIAGO, Chile – La alarmante escalada de siniestros en la temporada de incendios forestales 2025-2026 ha despertado la preocupación entre expertos y autoridades. Con 964 incendios reportados hasta el momento, lo que representa un aumento del 16% con respecto al año anterior, la situación se ha tornado crítica, especialmente en la provincia de Concepción. Este incremento en los siniestros, que ha dejado un saldo devastador de 19 víctimas y más de 1.100 viviendas afectadas, exige un cambio inmediato en las estrategias de prevención. Las propuestas actuales incluyen la implementación de cortafuegos estratégicos y una gestión más efectiva de la biomasa en las áreas forestales, lo que puede ser vital para mitigar la rápida propagación de los incendios, como se evidenció en el megaincendio de Viña del Mar en 2024.
Frente a esta creciente crisis, un grupo de especialistas en recursos hídricos, medio ambiente y tecnologías está promoviendo un enfoque integral para abordar el problema. Pablo T. Silva Jordán, experto en recursos hídricos de Formation Environmental, señala que la relación entre la desaparición de bosques y la crisis hídrica es crítica. La falta de vegetación reduce la capacidad de los suelos para retener agua, acelerando los procesos de erosión y afectando la recarga de acuíferos. Silva Jordán enfatiza la necesidad de adoptar una planificación que incluya la restauración de suelos y reforestación nativa como medidas preventivas que, además de proteger la biodiversidad, aseguran el suministro de agua a las comunidades y áreas agrícolas.
En el ámbito productivo, el gerente general de Forestal Santa Blanca, Ignacio Vera Izquierdo, destaca la importancia de la tecnología y un marco legal actualizado para la gestión de incendios. Vera define la eficiencia tecnológica como fundamental para la sostenibilidad de pequeñas y medianas empresas, que son altamente vulnerables a la crisis actual. Propone la creación de franjas cortafuegos y el uso de innovaciones como drones y cámaras de inteligencia artificial para la detección temprana de incendios. Además, resalta la urgencia de una legislación que establezca responsabilidades claras entre el sector público y privado, así como sanciones proportionadas a quienes incumplan las normativas vigentes.
La gestión de la emergencia no se detiene con la extinción de las llamas. José Manuel Bellalta, gerente general de GB Cinco Ambiental, enfatiza en la necesidad de un seguimiento técnico continuo de los impactos derivados de los incendios, incluyendo la contaminación y la recuperación de suelos. Bellalta aboga por la creación de un registro nacional de accidentes que facilite una respuesta más eficaz en situaciones de crisis y una mejor coordinación entre el sector público, las empresas del ámbito ambiental y aquellas académicas para impulsar soluciones rápidas y efectivas.
Finalmente, en un contexto de escasez de recursos hídricos, la innovación en fuentes de agua se vuelve indispensable. Carlos Fredes García, de Oneka Technologies, subraya que técnicas como la desalinización y el reúso del agua son cruciales para enfrentarse a temporadas de calor extremo y eventos catastróficos. Estas soluciones permiten no solo proveer agua a las comunidades, sino también integrar esfuerzos para una seguridad hídrica que proteja tanto al ser humano como al medio ambiente. La estrategia nacional debe girar en torno a un compromiso firme con la sostenibilidad y la capacidad de adaptación ante los desafíos climáticos que enfrenta el país.











