Incluso tres años después del inicio del auge de la inteligencia artificial (IA) generativa, la mayoría de las startups de este sector continúan centrando sus esfuerzos en el mercado empresarial, dejando de lado a los consumidores individuales. A pesar de que los modelos de lenguaje general, como ChatGPT, han sido rápidamente adoptados por el público, las aplicaciones de GenAI destinadas al consumidor aún no han logrado resonar en gran medida. Chi-Hua Chien, cofundador de Goodwater Capital, comentó en un evento reciente de TechCrunch que muchas de las primeras aplicaciones relacionadas con el video, audio y fotografía eran impresionantes, pero la llegada de competidores en el mercado, como Sora y Nano Banana, junto con la apertura de modelos de video por parte de empresas chinas, han reducido significativamente las oportunidades disponibles en este ámbito.
Chien hizo una analogía interesante al comparar estas aplicaciones de IA con la linterna que se convirtió en un popular complemento para el iPhone tras su lanzamiento en 2008; si bien inicialmente despertó un gran interés, fue rápidamente integrada en el sistema operativo de Apple. Según Chien, al igual que la plataforma de smartphones necesitó un período de estabilización antes de que emergieran aplicaciones innovadoras, las plataformas de IA también requieren tiempo para madurar. El experto opina que actualmente nos encontramos en una fase similar a la era 2009-2010, cuando surgieron enormes negocios de consumo móvil como Uber y Airbnb, sugiriendo que podríamos estar a punto de experimentar esa misma explosión de innovación en el ámbito de la inteligencia artificial.
Durante el mismo evento, Elizabeth Weil, cofundadora de Scribble Ventures, resonó con el sentir de Chien, al llamar a esta etapa de las aplicaciones de IA para consumidores un «terreno incómodo y juvenil intermedio». Según Weil, para que estas startups maduren, podría ser necesario un dispositivo completamente nuevo que va más allá de los smartphones. Ella argumentó que el smartphone, aunque es un dispositivo omnipresente, podría ser demasiado restrictivo, ya que solo ofrece una pequeña fracción de las experiencias que podrían aprovechar las capacidades de la IA. La idea de que la evolución de la tecnología podría requerir un cambio radical en la forma en la que interactuamos con la IA ha resonado entre muchos en el ecosistema tecnológico.
Actualmente, tanto startups como gigantes tecnológicos están en una carrera para crear un dispositivo personal que sustituya a los smartphones. Proyectos destacados incluyen el rumor sobre un dispositivo «sin pantalla» por parte de OpenAI y Jonny Ive, exjefe de diseño de Apple. Asimismo, Meta ha lanzado unas gafas inteligentes que se controlan mediante gestos, mientras que varias startups intentan introducir dispositivos como anillos o colgantes alimentados por IA. Sin embargo, no todas las aplicaciones de IA para consumidores dependen de superar la limitación que representan los smartphones; por ejemplo, Chien sugirió que un asesor financiero personalizado basado en IA podría ser una oferta muy viable, mientras que Weil anticipa la llegada de tutores personales siempre disponibles, que funcionarían en sinergia con los dispositivos actuales.
A pesar del entusiasmo que genera el potencial de la IA, tanto Weil como Chien se mostraron escépticos respecto al futuro de las startups de redes sociales impulsadas por esta tecnología. Chien expresó sus dudas sobre la efectividad de las redes sociales que se basan en interacciones entre bots de IA y el contenido del usuario, argumentando que este enfoque transforma lo social en una experiencia de un solo jugador. «La razón por la que la gente disfruta de las redes sociales es el entendimiento de que hay humanos reales al otro lado», concluyó. Este debate pone de manifiesto la complejidad y los desafíos que enfrentan las startups de IA a medida que intentan encontrar su lugar en un mercado en constante evolución.











