Pulgas de mar: cómo el parásito afecta los ecosistemas costeros en Chile

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La investigación liderada por la Dra. Sara M. Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), ha puesto el foco en un tema de creciente relevancia ambiental: la disminución de las macroalgas y la colonización por parásitos en las pulgas de mar, un organismo esencial para la salud de las playas chilenas. Desde las áridas costas de Atacama hasta las fértiles playas de la Región de Los Ríos, un equipo de investigación de la UCSC ha emprendido un ambicioso proyecto, amparado bajo el número Fondecyt 11250652, que incluye un muestreo extenso en veinte sitios. Cada playa ha sido objeto de análisis, recogiendo hasta 300 ejemplares de pulgas de mar (Orchestoidea tuberculata) para comprender el estado actual de sus poblaciones.

El principal objetivo de este estudio es esclarecer la prevalencia e intensidad de un parásito nemátodo que infecta a las pulgas de mar y evaluar la forma en que esta interacción podría estar poniendo en peligro la abundancia de estos crustáceos. La Dra. Rodríguez destaca la importancia de las pulgas de mar, a pesar de su pequeño tamaño, al afirmar que son fundamentales en el funcionamiento de los ecosistemas costeros. Su dieta se compone principalmente de macroalgas, como el cochayuyo y los huiros, y su actividad de descomposición juega un rol vital en el reciclaje de nutrientes, contribuyendo a la fijación de carbono y nitrógeno que sostiene la productividad de las playas.

Sin embargo, los recientes muestreos realizados por el equipo han revelado una alarmante disminución de las macroalgas en las playas, un fenómeno vinculado a prácticas humanas como la extracción mediante barreteo, que afecta la disponibilidad de alimento para las pulgas de mar. «Las pulgas ya se encuentran vulnerables por la disminución de macroalgas y ahora queremos conocer cómo influye además este parásito, que naturalmente las infecta, pero que también puede provocar su muerte», advirtió la Dra. Rodríguez, indicando la necesidad de urgente investigación para proteger estas especies.

Al concluir la etapa de muestreo en el terreno, el equipo se abocará al análisis de los ejemplares recolectados para identificar la presencia del parásito en cada región costera. Posteriormente, realizarán experimentos controlados en laboratorio que permitirán comparar el comportamiento y consumo alimenticio entre pulgas parasitadas y no parasitadas, además de estudios genéticos del nemátodo a lo largo del territorio chileno. Este enfoque sistemático y colaborativo garantiza la obtención de datos que son representativos y confiables, facilitando el análisis de los efectos de la parasitación en condiciones ambientales similares.

Con su trabajo, la UCSC no solo busca generar nuevo conocimiento sobre las interacciones en los ecosistemas litorales, sino también evidenciar los impactos de las actividades humanas y los cambios ambientales en especies clave para el equilibrio ecológico de las playas chilenas. La Dra. Rodríguez subraya que la ciencia colaborativa es esencial en este tipo de investigaciones, fomentando la sinergia entre universidades e investigadores, algo que será decisivo para abordar las complejas preguntas que surgen en el contexto de la conservación de la biodiversidad.