El auge del comercio electrónico ha revolucionado la forma en que las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Chile interactúan con proveedores internacionales. Atraídos por la posibilidad de importar productos directamente desde el extranjero, muchos emprendedores chilenos han comenzado a explorar este nuevo paradigma. Sin embargo, a pesar de la facilidad que ofrece la digitalización, el proceso de importación sigue presentando desafíos significativos, especialmente para aquellos sin experiencia previa en comercio exterior. Actualmente, aunque el proceso puede parecer complicado al inicio, expertos de CurrencyBird destacan que una vez superados los obstáculos iniciales, las operaciones tienden a volverse más rutinarias y manejables.
Uno de los principales factores que afecta la rentabilidad de las operaciones de importación son los costos asociados a envíos y gestión aduanera. A pesar de que impuestos como el IVA y los derechos aduaneros son predecibles, los precios del transporte y los servicios de agentes aduaneros pueden varias drásticamente. La falta de un agente adecuado en el momento oportuno podría resultar en costos adicionales debido a tarifas de almacenaje en puertos. Además, la fluctuación del tipo de cambio puede complicar aún más las previsiones financieras, generando incertidumbre en un entorno donde la mayoría de las pymes chilenas trabajan con pesos. Para contrarrestar estos problemas, opciones como contratos forward y la compra anticipada de divisas se presentan como herramientas útiles para asegurar costos y limitar pérdidas inesperadas.
En este contexto, la tecnología financiera está cambiando radicalmente el panorama del comercio internacional para las pymes y profesionales chilenos. Sebastián Cabezas, de CurrencyBird, indica que la habilidad de operar en monedas locales se ha vuelto más común y accesible, facilitando transacciones más sencillas y asequibles. Por ejemplo, un freelancer chileno que brinda servicios a un cliente en México puede recibir directamente pesos mexicanos y convertirlos a pesos chilenos sin necesidad de pasar por el dólar estadounidense. Este cambio no solo reduce el costo de las transferencias, sino que también simplifica el proceso, lo cual beneficia enormemente a los emprendedores que buscan expandirse en el mercado internacional.
A medida que evoluciona el comercio electrónico, también lo hace la forma en que las empresas chilenas se relacionan con el mercado global. Con el auge de las plataformas digitales y servicios de transferencia de dinero más competitivos, se abre un mundo de posibilidades para las pymes que buscan diversificar sus fuentes de ingresos. Sin embargo, esta transformación debe ir acompañada del conocimiento adecuado sobre los procedimientos aduaneros, la gestión de costos logísticos y la comprensión de las implicancias del tipo de cambio. Estos elementos, aunque complejos, son fundamentales para garantizar operaciones eficientes en un mercado cada vez más competitivo.
La tendencia hacia la digitalización y el uso de monedas locales apunta a democratizar el acceso al comercio internacional para las pymes chilenas. Esto no solo facilita la importación de productos, sino que también permite a los emprendedores acceder a un mercado más amplio y diversificado. La proliferación de herramientas financieras adecuadas y la creciente competencia entre los servicios de transferencia de dinero están transformando la manera en que las empresas operan a nivel global. Así, a medida que las barreras de entrada se reducen, se espera que más chilenos se aventuren en el comercio exterior, contribuyendo así al crecimiento económico del país.











