Economía Circular en Envases de Alimentos: Innovación Sostenible

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La validación de nuevas tecnologías para el envasado de alimentos ha elevado el uso del poliestireno reciclado a la categoría de solución viable y ecológica en la industria alimentaria. María José Galotto, directora del proyecto Corfo Retos, destacó que este avance no solo permitirá la inmediata incorporación de tales tecnologías por parte de los productores, sino que también asegura la práctica de la economía circular a lo largo de todo el proceso productivo. Este enfoque promete transformar la manera en que se gestionan los envases de alimentos, particularmente en el sector lácteo, donde el poliestireno ha sido una elección común debido a sus numerosas ventajas.

El trabajo de investigación realizado por un equipo académico de la Universidad de Santiago, compuesto por Galotto, Abel Guarda, Eliezer Velásquez y Ximena Valenzuela, se centra en abordar el problema ambiental que rodea el uso de plásticos, específicamente en el ámbito de los envases de yogur. A pesar de los beneficios que ofrece el poliestireno, su impacto ambiental y la dificultad de su disposición adecuada requieren soluciones innovadoras. El proyecto Corfo Retos es una respuesta directa a esta necesidad, evidenciando que las estrategias de economía circular pueden ser efectivamente implementadas en el sector.

Uno de los enfoques más destacados de esta iniciativa es el desarrollo de potes de yogur fabricados a partir de poliestireno reciclado postconsumo. Este esfuerzo no solo incluye asegurar que los nuevos envases mantengan sus propiedades físicas y mecánicas, sino que también cumplen con normativas internacionales de seguridad alimentaria. Así, la investigación proporciona una solución que minimiza los riesgos de contaminación directa entre el material reciclado y el producto alimentario, un tema crucial para garantizar la salud de los consumidores.

«La economía circular perfecta» es como Galotto describe el objetivo final de este proyecto. Se trata, en esencia, de reducir la cantidad de residuos plásticos que terminan en los vertederos al reincorporar el mismo material en la producción de un nuevo envase. Este enfoque ha sido posible gracias a la colaboración activa con diversos actores de la industria, incluyendo recicladores, transformadores y empresas productoras como Soprole y Watt’s. Esta sinergia ha demostrado que el poliestireno reciclado no solo es una opción factible, sino que también es un material que no compromete la calidad del yogur envasado.

Por lo tanto, la validación de la tecnología a escala real representa un hito significativo en la misión de integrar la sostenibilidad en la industria alimentaria. Al habilitar esta tecnología para su uso inmediato, los productores no solo se alinean con los estándares ambientales actuales, sino que también promueven un futuro más sostenible. Galotto concluyó enfatizando la importancia de este avance, que encapsula el espíritu de innovación responsable y la necesidad urgente de adoptar prácticas que beneficien tanto al medio ambiente como a la economía.