Mortalidad de Ballenas en Chile: Una Crisis Alarmante

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Un nuevo estudio publicado en la revista Marine Policy ha revelado que Chile se posiciona como el país con la más alta tasa de mortalidad de ballenas por colisiones con embarcaciones en los últimos diez años. La investigación, que involucra la colaboración de 22 expertos, entre ellos médicos veterinarios, biólogos marinos y oceanógrafos, ha analizado un extenso conjunto de datos que abarca 52 años de varamientos de grandes cetáceos en las costas chilenas. Esta alarmante revelación pone de manifiesto la crítica intersección entre la vida marina y el creciente tráfico marítimo, indicando que una revisión urgente de nuestras prácticas de navegación es necesaria para proteger a estos majestuosos mamíferos.

Los resultados del estudio, que se basa en datos recopilados por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA), destacan una inquietante tendencia hacia el aumento de muertes de ballenas debido a colisiones. De las 226 ballenas muertas documentadas, el 28% se atribuye directamente a estas colisiones, lo que establece a las interacciones con embarcaciones como la principal causa de muerte no natural de cetáceos en Chile. A pesar de esto, los investigadores advierten que las cifras probablemente subestiman la magnitud del problema, ya que muchos cuerpos de ballenas nunca llegan a ser varados y registrados debido a su hundimiento o deriva en áreas remotas.

El Dr. Frederick Toro, médico veterinario y autor principal del estudio, ha expresado su sorpresa ante los resultados, subrayando que el grupo de investigadores no anticipaba que Chile liderara el mundo en mortalidad de ballenas por colisiones. El estudio no solo analiza las tasas de mortalidad, sino también la relación entre el tráfico marítimo y las colisiones. Se identifican distintos tipos de flotas implicadas, desde la flota acuícola y de pesca artesanal hasta las flotas industriales y de carga que operan en los principales puertos del país, siendo la mayoría de las colisiones reportadas durante los meses de verano.

A lo largo de los años, el aumento del tráfico marítimo, junto con un posible repunte en las poblaciones de ballenas tras la moratoria de caza comercial, ha generado unas condiciones desfavorables para estos cetáceos. Aunque muchas especies están en recuperación, el aumento del tráfico marítimo sigue planteando un riesgo significativo. El estudio revela que la ballena fin es la especie más afectada, seguida por la ballena jorobada y la ballena azul, con un claro patrón de afectación relacionado con el aumento del tráfico marítimo en determinadas zonas del país.

Este estudio se añade a un creciente cuerpo de investigaciones que buscan identificar áreas críticas para la conservación de cetáceos y las amenazas que enfrentan. Los expertos, como el Dr. Luis Bedriñana y la Dra. Susannah Buchan, subrayan la necesidad urgente de implementar medidas de manejo y mitigación para proteger a estas especies en peligro. «El océano se ha vuelto una verdadera carretera de alto tránsito», concluye Buchan, indicando que la responsabilidad recae en todos nosotros para encontrar soluciones que permitan la coexistencia pacífica entre el tráfico marítimo y la vida marina.