Energía solar: El futuro energético de Chile brilla hoy

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El 21 de junio, en la celebración del Día del Sol, Rodrigo Barraza, director del Centro de Transición Energética (CENTRA) de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAI, nos recuerda la importancia de esta fecha en el contexto de la transición energética de Chile. En un país donde el sol brilla incluso en la noche más larga del año, es un momento crucial para reflexionar sobre el avance y la relevancia de la energía solar. A febrero de 2025, la capacidad instalada de energía solar ha alcanzado los 11 GW, un impresionante 31% de la capacidad total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), lo que demuestra que el potencial solar de Chile sigue creciendo y contribuyendo a la matriz energética del país.

Sin embargo, a pesar de estos logros en el ámbito de la energía eléctrica, es necesario poner en perspectiva la realidad del consumo energético en el país. Aunque hemos logrado reducir considerablemente las emisiones del sector eléctrico, la electricidad todavía representa únicamente el 23% del consumo final de energía de Chile. El restante 77% proviene de fuentes como el petróleo, el gas y la biomasa, lo que plantea un desafío significativo para la transición energética. A medida que avanzamos hacia un futuro más sostenible, es fundamental abordar esta dependencia del carbono en sectores variados, desde el transporte hasta la calefacción, y esto requiere un enfoque más integral y diversificado.

La revolución solar chilena se está materializando principalmente en grandes parques solares ubicados en el desierto de Atacama y en sistemas de Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD). A pesar de estos avances, el sector residencial aún intentan despegar, con apenas 310 MW de capacidad instalada a diciembre de 2024 a través del sistema de netbilling. Esto indica que muchos hogares se están perdiendo de la oportunidad de auto-generar electricidad. Por ello, la maximización del uso de techos urbanos para la instalación de paneles solares es una estrategia que no solo beneficiaría a los hogares, sino que también aliviaría la presión sobre las redes de transmisión eléctrica.

Al mirar hacia el futuro, se plantean propuestas para abordar el porcentaje restante de la matriz energética que no está cubierto por energías renovables. La electrificación de sectores como el transporte y la industria es un camino prometedor, pero también debe ser realizado de manera inteligente y eficiente. Esto incluye priorizar tecnologías de alta eficiencia y almacenamiento, así como integrar la energía solar térmica para procesos industriales de baja temperatura. También hay que considerar el desarrollo de combustibles sintéticos y tecnologías de captura de carbono, además de implementar políticas que promuevan la eficiencia energética desde niveles individuales hasta nacionales.

En este Día del Sol, es un momento perfecto para que cada ciudadano tome conciencia de su papel en la transición energética de Chile. Medidas como la instalación de paneles fotovoltaicos y colectores solares térmicos, sumadas a hábitos de consumo más responsables, podrían tener un impacto significativo en la reducción de la huella de carbono del país. La suma de esfuerzos individuales puede traducirse en una disminución considerable de la demanda de nuevas plantas de energía y una curvatura en las emisiones de CO₂. Chile tiene un potencial solar increíble, y es el momento para que este potencial se integre de manera contundente en la construcción de un futuro energético sostenible y colaborativo.