El designio que ha emprendido Antonio Infante, director del Servicio de Salud Metropolitano Norte, para tomar las riendas del Hospital San José ha generado un profundo descontento entre los empleados del nosocomio. A medida que se agravan los conflictos internos, muchos de los funcionarios han optado por permanecer en silencio, probablemente consciente del temporal que se avecina al final del actual gobierno. La situación ha escalado hasta convertirse en una lucha de poder entre dos facciones, forjando un ambiente de tensión que podría afectar el bienestar de los pacientes y la calidad de atención en el hospital.
Las fuentes internas sugieren que Infante, quien tiene conexiones cercanas con el Ministro de Salud, Ximena Aguilera, está llevando a cabo un ajuste de cuentas después de que su aliado, Aldo Yáñez, fuera despedido debido a la gestión de un contrato problemático con la empresa de limpieza del hospital. La defensa obstinada de Yáñez por parte de Infante se percibe como una provocación hacia la administración del hospital, lo que ha llevado a una guerra interna que, en momentos críticos como la campaña invernal, podría tener consecuencias desastrosas para la salud pública.
Mientras la preocupación se enciende en el Servicio de Salud Norte, se rumorea que Antonio Infante se siente agraviado por la situación y teme que las investigaciones puedan salpicarlo. Se dice que su cercanía con la ministra Aguilera le otorga una sensación de invulnerabilidad, lo que no ha impedido que realice cambios drásticos en la administración del hospital. La llegada de Eric Poblete, descrito por algunos como el «brazo armado» de Infante, parece tener el objetivo explícito de desactivar las investigaciones que están en marcha, creando una estructura de poder aún más cerrada.
Por su parte, desde las filas de Chile Vamos, se han desmarcado de Poblete, enfatizando que su paso por Chiloé no fue auspicioso y alegando que su cercanía con el partido es inexistente. Los dirigentes han calificado la situación como preocupante y han expresado su deseo de deslindar cualquier responsabilidad con Poblete. Este clima de acusaciones y un ambiente laboral deteriorado ha llevado a cuestionar seriamente las decisiones administrativas en el hospital, poniendo en riesgo la confianza pública y la eficacia del servicio que se ofrece.
La respuesta del Ministerio de Salud ha sido enérgicamente defensiva hacia Infante, quienes afirman que su continuidad en el cargo no ha sido cuestionada a pesar de las crecientes preocupaciones por irregularidades. Este apoyo se ha visto reflejado en la reciente invitación que se le extendió a Infante para exponer ante un grupo de expertos sobre problemas administrativos, un acto que resultó en un intenso escrutinio. Ante este panorama, la posibilidad de una denuncia ante Contraloría se cierne como una sombra, dado que se han realizado intentos para obstruir las pesquisas en curso, lo que podría desembocar en serias repercusiones legales para los involucrados.











