Este viernes comenzó oficialmente el proceso de reconducción de migrantes en situación irregular hacia Bolivia, un avance significativo en la gestión de migración entre ambos países. Este acuerdo, firmado por la entonces ministra del Interior de Chile, Carolina Tohá, y el ministro de Gobierno boliviano, Eduardo del Castillo, no solo establece un marco para la colaboración en temas migratorios, sino que también busca reducir la entrada de migrantes de terceros países que ingresen de manera irregular a Chile. Los procedimientos de reconducción se aplicarán de inmediato en la frontera, marcando un cambio en cómo se manejan estas situaciones en el contexto bilateral.
A través de un comunicado, el Servicio Nacional de Migraciones destacó que, a partir de este acuerdo, todos los migrantes que sean detectados en situación irregular serán retornados a Bolivia y se les impondrá una prohibición de ingreso al territorio chileno. Luis Eduardo Thayer, director del organismo, manifestó que este nuevo sistema se enmarca en un esfuerzo coordinado entre diversas instituciones de ambos países para fortalecer el control fronterizo y gestionar de manera efectiva los flujos migratorios. Esta medida promete un enfoque más contundente en la lucha contra la migración irregular, en línea con las tendencias observadas en los últimos años.
El protocolo de reconducciones establece una serie de pasos que se seguirán una vez que Carabineros o el personal del Ejército detecten a un migrante entrando ilegalmente al país. En primer lugar, el individuo será detenido y sometido a un registro que incluirá la toma de fotografías para su identificación. Este proceso se registrará en un acta de control migratorio, lo que garantiza la transparencia y el seguimiento del procedimiento. Este primer paso es crucial para asegurar que se cumplan las normativas establecidas en el acuerdo bilateral.
Posteriormente, el migrante será trasladado a un complejo fronterizo donde la Policía de Investigaciones (PDI) realizará un registro biométrico. Este procedimiento tiene como fin comprobar la identidad del individuo y formalizar la prohibición de ingresar a Chile. Este registro biométrico es una herramienta clave para asegurar que quienes intentan ingresar de forma irregular sean identificados y controlados adecuadamente. El proceso busca no solo desincentivar la migración irregular, sino también proporcionar un sistema que permita monitorear la situación de las personas que intentan cruzar la frontera.
Finalmente, tras completar los pasos de registro y verificación, la persona será entregada a las autoridades bolivianas. Este último paso incluye la elaboración de un acta de recepción que formaliza el retorno del migrante al país de origen. Este protocolo no solo garantiza un procedimiento claro y organizado, sino que también fortalece las relaciones bilaterales entre Chile y Bolivia en temas de migración, asegurando que ambos países trabajen de manera conjunta para afrontar los desafíos de la movilidad humana en la región.











