Una demanda colectiva ha sido presentada contra el fabricante de anillos inteligentes Oura, acusándolo de engañar a los consumidores sobre la precisión de sus características de seguimiento del sueño. Esta acción legal, iniciada el jueves por la firma de abogados Clarkson en San Francisco, sostiene que los anillos Oura no son capaces de medir adecuadamente las señales fisiológicas necesarias para evaluar la calidad del sueño o las diversas etapas del mismo. Según la queja, el dispositivo se basa en estimaciones generadas por inteligencia artificial que, en el mejor de los casos, tienen una probabilidad similar a lanzar una moneda para ser correctas.
La solicitud de acción colectiva pone de relieve la creciente frustración de los usuarios de Oura, quienes han expresado sus dudas sobre la precisión del seguimiento del sueño proporcionado por estos dispositivos. Muchos usuarios han señalado en las redes sociales que, a pesar de sentirse como si no descansaran bien, sus anillos les informaban que su sueño era óptimo. Este desajuste entre la percepción del sueño y los análisis proporcionados ha llevado a una creciente desconfianza en las capacidades del dispositivo para monitorear y detectar ciclos de sueño correctamente.
La demanda también critica el marketing de Oura, que ha posicionadado sus anillos como herramientas precisas, capaces de proporcionar información que normalmente solo pueden obtenerse en un entorno clínico, como un laboratorio de sueño. Con precios que comienzan en 300 dólares, los anillos de seguimiento Oura se anunciaron como dispositivos ‘diseñados para la precisión’, capaces de observar lo que, supuestamente, ningún rastreador convencional podría, incluyendo las cuatro etapas del sueño. Sin embargo, el planteamiento de la demanda sugiere que tales afirmaciones son engañosas, ya que medir las etapas del sueño requiere equipos sofisticados que un simple anillo no puede proporcionar.
En su defensa, la queja argumenta que la tecnología del sueño se basa en mediciones del cerebro y no simplemente en el dedo donde se lleva el anillo, enfatizando que Oura ha exagerado sus capacidades. La firma ha promocionado su producto como si pudiera alcanzar hasta un 95% de precisión en la medición de las etapas del sueño en comparación con laboratorios clínicos. Esta afirmación ha suscitado la inquietud entre los consumidores, quienes, al confiar en estos datos, pueden estar estructurando su estilo de vida y bienestar en base a información inexacta.
Ryan Clarkson, cofundador de la firma de abogados Clarkson, comentó sobre la seriedad de la situación al afirmar que ‘la desinformación no puede ser tolerada en dispositivos que guían decisiones de salud’. La demanda no solo busca que Oura deje de hacer declaraciones engañosas sobre sus productos, sino que también solicita medidas cautelares para garantizar que no continúe representando erróneamente sus capacidades. Además, busca restitución para los consumidores que se han visto perjudicados al hacer compras basadas en afirmaciones consideradas falsas.











