Laguna Las Torres: La Verdad Detrás del Video Viral y la Indignación

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Recientemente, un video que se ha vuelto viral en las redes sociales ha causado gran indignación al mostrar a turistas bañándose en la Laguna Las Torres, ubicada en el Parque Nacional Torres del Paine. La escena ha alcanzado ya más de un millón de visualizaciones y ha reabierto un acalorado debate sobre el desconocimiento de las normas que rigen las áreas protegidas en Chile. Aunque los turistas argumentaron que solo se zambulleron brevemente y que lo hicieron por diversión, detrás de este acto existe un problema de fondo: la conservación de ecosistemas extremadamente frágiles y valiosos, cuya alteración puede tener consecuencias irreversibles. La preocupación por la protección de la naturaleza parece haberse eclipsado en un momento que debería haber sido de respeto y cuidado hacia el entorno.

Alberto Alaniz, geógrafo y doctor en ciencias biológicas, aclara que la principal razón detrás de la prohibición de baños en cuerpos de agua dentro de parques nacionales como Torres del Paine se relaciona con su categoría de conservación. Según Alaniz, estas normas, que son poco conocidas por el público visitante, son universales en áreas protegidas. «En estos parques, el baño está prohibido porque se busca mantener la integridad de los ecosistemas», explica el académico. Este enfoque restrictivo no se limita a Torres del Paine, ya que se aplica también en otros espacios como el Parque Nacional Río Clarillo, donde el uso recreativo de cuerpos de agua no está permitido.

Los cuerpos de agua en Torres del Paine son particularmente sensibles y frágiles, ya que están asociados a lagunas proglaciares, con temperaturas que permanecen bajas durante gran parte del año. «Estos ecosistemas son de altísimo valor ecológico y cualquier intervención humana puede alterar su delicado equilibrio», sostiene Alaniz. Las lagunas albergan microorganismos y especies únicas que han desarrollado adaptaciones a condiciones extremas, desempeñando un papel crucial en el ecosistema patagónico. El ingreso de personas al agua puede, sin que sea evidente a simple vista, alterar sedimentos y afectar procesos ecológicos vitales para la salud del entorno.

Además de los impactos ambientales, el baño en estas frías aguas representa un riesgo significativo para la seguridad de los propios visitantes. Las bajas temperaturas pueden derivar en hipotermias graves, y la posibilidad de accidentes aumenta en zonas remotas donde el acceso a los servicios de emergencia es limitado. Alaniz advirtió también que permitir excepciones a estas normativas podría llevar a un efecto multiplicador; si se permite que una persona nade, otros seguirán el ejemplo, y el sistema puede verse abrumado rápidamente, aumentando el daño de forma considerable. Por esta razón, las autoridades de conservación enfatizan la importancia de utilizar únicamente las infraestructuras designadas para actividades recreativas fuera de las áreas protegidas.

El incumplimiento de las normas en los parques nacionales puede resultar en sanciones económicas, aunque su fiscalización es una tarea compleja. Con grandes extensiones de terreno y un número limitado de guardaparques, que deben atender diversas funciones, la denuncia ciudadana se vuelve crucial para proteger estos espacios. Alaniz destaca que en muchas ocasiones solamente hay unos pocos guardaparques encargados de monitorizar grandes áreas. Por ello, es vital que los turistas se informen y respeten las normas de conservación, ya que en los parques no solo está prohibido el baño, sino también actividades como la pesca y el encendido de fuegos. El caso de Laguna Las Torres evidencia la falta de conciencia ambiental; es imperativo que el turismo avance hacia una práctica responsable que no solo disfrute de la naturaleza, sino que también la valore y proteja.