Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista británica Journal of Applied Ecology ha cuestionado la efectividad de los bosques Miyawaki, conocidos también como bosques de bolsillo, una solución urbana popularizada en años recientes como respuesta al cambio climático, la mejora de la calidad del aire y la restauración ecológica. El equipo de investigación, liderado por Dylan Craven de la Universidad Mayor, junto a Leonardo Durán, Narkis Morales e Ignacio Fernández, sostiene que la evidencias científicas que sustentan los beneficios de este enfoque son mucho más frágiles de lo que se ha creído hasta ahora. Este análisis pone un énfasis crítico sobre la necesidad de evaluar con rigor las intervenciones verdes que buscan mitigar los efectos del cambio climático en entornos urbanos.
Los bosques Miyawaki, desarrollados en los años 70 por el botánico japonés Akira Miyawaki, prometen una plantación densa de especies nativas en espacios urbanos reducidos, asegurando un crecimiento acelerado de ecosistemas biodiversos. Según los defensores de esta técnica, los bosques podrían crecer hasta diez veces más rápido que los métodos tradicionales y lograr su plena madurez en un par de décadas. Sin embargo, el nuevo estudio revela que hay una considerable discrepancia entre estas promesas y la evidencia científica que las respalda, sugiriendo que las afirmaciones de los beneficios podrían ser más teóricas que prácticas.
A través de un análisis meticuloso de 51 documentos, que incluyeron artículos científicos y literatura técnica, los investigadores encontraron que casi el 60% de los trabajos revisados carecían de datos cuantitativos robustos, y solo un puñado de estudios contenían grupos de control o replicaciones que son esenciales para validar resultados científicos. Mayor sorpresa causó que los bosques Miyawaki podrían resultar ser más costosos que otras técnicas más convencionales de restauración ecológica y paisajismo urbano. «Nuestros hallazgos demuestran claramente la desconexión entre la efectividad atribuidas a los bosques Miyawaki y lo que indican realmente los datos», destacó Craven en la presentación del estudio.
El estudio destaca también la falta de un monitoreo sistemático y de evaluaciones a largo plazo como una debilidad fundamental de los proyectos de bosques de bolsillo. Craven subrayó la importancia del monitoreo como un requisito indispensable para validar las decisiones en el campo de la restauración ecológica, especialmente al utilizar fondos públicos. Este trabajo se adhiere a estándares internacionales de revisión sistemática, destacando el valor de la transparencia y del acceso abierto a los datos, permitiendo así que otros investigadores y encargados de la toma de decisiones puedan revisar y utilizar las metodologías e información generada.
Finalmente, el estudio enfatiza la necesidad de ser cautelosos al implementar soluciones urbanas basadas en las afirmaciones no revisadas de la literatura, como informes de ONG y material promocional. Los autores instan a priorizar métodos de restauración y paisajismo que cuenten con fundamentos empíricos sólidos, al tiempo que proponen exigir mayor transparencia y evaluaciones exhaustivas en las iniciativas verdes promovidas por el sector público y privado. La publicación completa está disponible en acceso abierto en Journal of Applied Ecology, proporcionando un recurso vital para repensar cómo las ciudades podrían abordar los desafíos del cambio climático con soluciones basadas en la naturaleza.











