La sostenibilidad ha evolucionado en su comprensión a lo largo de las décadas, pasando de ser vista como un simple equilibrio entre las dimensiones ambiental, social y económica, a convertirse en un concepto que exige una visión más profunda y multidimensional. Cristian Echeverría Leal, Director de Sostenibilidad de la Universidad de Concepción (UdeC), advierte que esta visión tradicional es insuficiente en el contexto actual. La realidad científica actual plantea que la economía y la sociedad no pueden separarse de la naturaleza; están intrínsecamente ligadas a la salud y funcionalidad de los ecosistemas que nos rodean. En este nuevo marco, resulta crucial reconocer la dependencia de recursos naturales como el agua, el suelo fértil y la biodiversidad para el bienestar humano y el desarrollo sostenible.
Echeverría Leal introduce una distinción fundamental en el ámbito de la sostenibilidad: la diferencia entre sostenibilidad débil y sostenibilidad fuerte. Mientras que la sostenibilidad débil sugiere que la degradación ambiental puede compensarse con capital humano o tecnológico, la sostenibilidad fuerte sostiene que hay elementos del capital natural que son esenciales e irremplazables. Por ejemplo, un bosque nativo no se puede intercambiar fácilmente por otra área con diferente vegetación sin perder funciones cruciales como la regulación hídrica y el almacenamiento de carbono. Este enfoque enfatiza que la pérdida de ciertas estructuras ecológicas puede resultar en la desaparición de servicios fundamentales para la sociedad.
Ante esta realidad, la Universidad de Concepción se enfrenta a un reto formidable. No solo se trata de disminuir su impacto ambiental mediante medidas generales de reciclaje o reducción de emisiones. Echeverría Leal insiste en que la verdadera sostenibilidad en las instituciones educativas del siglo XXI debe reorientar sus prioridades hacia cómo se forman los profesionales del futuro, cómo se desarrollan las investigaciones y cómo se planifican territorios. Reconocer las interconexiones entre naturaleza y bienestar se convierte en un imperativo para integrarlo en el currículo y las operaciones diarias de la universidad, amplificando su impacto educativo y social.
El patrimonio de la UdeC va más allá de sus instalaciones tradicionales; incluye un valioso patrimonio natural que comprende bosques, ríos y ecosistemas únicos. Echeverría Leal destaca que preservar este patrimonio no implica mantenerlo en un estado inalterado, sino más bien fomentarlo a través de la educación, la investigación y la restauración de ecosistemas. En este sentido, se convierte en una oportunidad para generar conocimiento, formar a los estudiantes en prácticas sostenibles y demostrar modelos de convivencia saludable con el entorno natural, promoviendo así un desarrollo equilibrado.
El proyecto Campus Naturaleza UdeC refleja esta filosofía, convirtiendo un espacio universitario de 186 hectáreas en un laboratorio vivo que promueve la conservación, la investigación interdisciplinaria y la conexión entre el bienestar humano y la naturaleza. Cristian Echeverría Leal subraya que la sostenibilidad fuerte no significa rechazar el desarrollo ni la innovación. Más bien, exige reconocer que el desarrollo sostenible se basa en la salud de los ecosistemas. Aprender a ver la naturaleza no como un elemento que debe adaptarse al progreso humano, sino como la base que lo sustenta, es un cambio cultural crucial que las instituciones educativas deben promover para contribuir a un futuro que respete y proteja nuestro entorno.











