Con la experiencia acumulada tras la habilitación del primer sistema de impulsión de agua desalinizada a más de 4.400 metros de altura en el mundo, Ausenco se presenta en el Congreso ACADES 2026 con un enfoque innovador que mezcla tecnología, inteligencia artificial y sostenibilidad. En medio de un crecimiento constante de la minería chilena y un estrés hídrico sin precedentes, la compañía propone una visión alternativa en la que el mar se convierte en la principal fuente de agua para la industria, desviando la atención de las tradicionales cuencas continentales hacia una solución más viable y permanente.
Durante una reciente entrevista, Gustavo Girard, Director Senior de Oleoductos para Sudamérica de Ausenco, destacó la importancia del proyecto Quebrada Blanca II, describiéndolo como un hito no solo para la empresa, sino para toda la minería en Chile. Girard enfatizó que el desafío de transportar agua desalinizada desde la costa hasta alturas extremas ha requerido una ingeniería de precisión nunca antes vista, enfrentando condiciones climáticas adversas y un desnivel de miles de metros. Este sistema no solo asegura un suministro sostenible de agua, sino que también alivia la presión sobre las cuencas locales, convirtiéndose en un modelo de referencia para proyectos futuros.
El papel de la tecnología, especialmente de la inteligencia artificial, se presenta como un factor clave para el futuro de la minería en Chile. Girard sostiene que la implementación de modelos predictivos permite a Ausenco anticipar variaciones en la demanda de agua, optimizando así la operación de sus sistemas de bombeo. Además, el uso de gemelos digitales de infraestructuras permite simular escenarios de estrés hídrico y prever eventos climáticos extremos, lo que capacita a la empresa para realizar ajustes en tiempo real. Esta integración de tecnología no solo representa un avance en eficiencia, sino que también se traduce en una mayor resiliencia de la infraestructura hídrica.
No obstante, Girard advierte sobre las barreras institucionales que enfrenta Chile para concretar una cartera de inversiones hídricas que supera los 25 mil millones de dólares. A pesar de que la ingeniería y la tecnología están listas, el directivo señala que el verdadero cuello de botella radica en los procesos de aprobación y la falta de coordinación intersectorial. Esto infringe la posibilidad de que el país cumpla sus metas para 2030, generando incertidumbre en un sector crucial para la economía nacional. Las palabras de Girard resaltan que, si no se agilizan los tiempos de permisología y gestión, las promesas de inversión seguirán siendo solo eso: promesas.
Finalmente, Gustavo Girard concluye que Chile tiene una oportunidad única para liderar una nueva era de minería sostenible, pero esto solo será posible si se acelera el marco regulatorio del país. La combinación de ingeniería avanzada, tecnología de punta y un enfoque proactivo en la gestión del agua son esenciales para garantizar que la minería chilena pueda afrontar los desafíos hídricos del presente y del futuro. Con esta visión clara, Ausenco busca no solo ser parte de la solución, sino también inspirar un cambio significativo en la relación de la minería con el agua, un recurso que se vuelve cada vez más crítico en el contexto actual.











