En la antesala del Día Mundial de la Energía, es fundamental reflexionar sobre los avances que Chile está realizando en su transición energética. Desde una perspectiva técnica y normativa, el país ha identificado la electromovilidad como una estrategia clave para reducir la contaminación del transporte, que es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero. Las políticas públicas han evolucionado, favoreciendo un marco regulatorio que promueve el uso de soluciones sostenibles, evidenciando el compromiso del gobierno y del sector privado hacia un futuro más limpio y eficiente.
Chile ha dado pasos significativos a través de la Estrategia Nacional de Electromovilidad, que establece metas unificadas para 2035. Este plan contempla la creación de una infraestructura adecuada y segura, donde se incorporan estándares internacionales, vitales para garantizar la calidad y seguridad de las instalaciones eléctricas. La implementación de estas normativas no solo busca facilitar la adopción de vehículos eléctricos, sino también proteger a los usuarios y propiciar un entorno más sostenible para la expansión de la red eléctrica.
Un ejemplo destacado de cooperación en este ámbito es la alianza entre Legrand Bticino Chile y COPEC VOLTEX, que se ha traducido en el despliegue de infraestructura de carga en todo el país. Proyectos como Red 2022 y Red 2025 han transformado la movilidad en la Región Metropolitana, beneficiando a más de 20 comunas y solidificando el camino hacia un transporte público eléctrico en Santiago. Este tipo de iniciativas no solo evidencian el esfuerzo conjunto entre el sector público y privado, sino que también destacan la capacidad de innovar en soluciones de transporte, vitales para una transición efectiva.
A nivel regional, los logros también son notables. En octubre de 2025, la ciudad de Copiapó se convirtió en la primera en Sudamérica en operar un sistema de transporte público 100% eléctrico, con 121 buses de alto estándar en acciones. Este hecho no solo representa un hito en la electromovilidad fuera de la capital, sino que pone de manifiesto la importancia de establecer alianzas público-privadas robustas que permitan acelerar el progreso hacia una transición energética justa y equitativa en Chile, propulsando un desarrollo más descentralizado.
Desde la óptica de Legrand Bticino, es crucial que la electromovilidad se aborde no solo como una innovadora alternativa tecnológica sino como un pilar de política pública sólida. La transición a un transporte eléctrico masivo demanda un ecosistema industrial comprometido, que garantice calidad, seguridad e innovación. Asimismo, la colaboración entre el sector privado y las políticas públicas resulta esencial para implementar la Estrategia Nacional de Electromovilidad, donde el compromiso de empresas como Legrand puede ser un factor habilitante en el cumplimiento de los objetivos climáticos del país, reafirmando su rol como socio estratégico en este viaje hacia un futuro más sostenible.








