La cumbre de la ONU sobre cambio climático, COP30, se llevará a cabo del 10 al 21 de noviembre de 2025 en Belém, Brasil, en un contexto crítico donde se busca alcanzar acuerdos vitales para frenar el aumento de la temperatura mundial y establecer financiamiento para el Fondo de Pérdidas y Daños. Funciones claves como la cumbre de líderes, prevista para el 6 y 7 de noviembre, y un extenso calendario de eventos paralelos marcarán el ritmo de una conferencia que reúne a gobiernos, científicos y la sociedad civil. Representantes de EY Chile, Rominna Gaete y Catalina Cuevas, han compartido 12 aspectos esenciales para navegar las complejidades de este encuentro, que se presenta como una oportunidad única para consolidar esfuerzos globales en la lucha contra el cambio climático.
En un paso significativo hacia la acción climática, la presidencia brasileña ha enfocado la COP30 en el concepto de «mutirão», un término que representa el trabajo colectivo y participativo entre diversas partes interesadas, incluyendo comunidades locales, científicos e instituciones. Este esfuerzo busca transformar las promesas hechas en conferencias anteriores en acciones concretas que contribuyan realmente a mitigar los efectos del cambio climático y promover la sostenibilidad. La implementación de este enfoque puede ser clave para generar un compromiso auténtico por parte de todas las naciones involucradas y avanzar sobre el terreno.
La COP30 se produce en un contexto de creciente urgencia. Tras el primer Global Stocktake durante la COP28, se evidenció que las trayectorias actuales no son suficientes para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Por lo tanto, el llamado es claro: se espera que los países presenten Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) más ambiciosas, que no solo sean promesas, sino que se traduzcan en inversiones y medidas concretas. La atención también se centrará en la Amazonía, cuya protección se ha vuelto emblemática y se ha posicionado como clave para garantizar la seguridad climática y el desarrollo sostenible.
Uno de los temas críticos que se abordará en la COP30 es el financiamiento. Cerrando la brecha actual de recursos, se busca garantizar que las medidas de adaptación y mitigación estén adecuadamente financiadas, particularmente a través del tan esperado Fondo de Pérdida y Daño. Este fondo tiene como objetivo asegurar que los recursos lleguen a las comunidades más vulnerables afectadas por los impactos del cambio climático, evitando que el financiamiento se quede en promesas vacías y, en su lugar, se convierta en un verdadero apoyo tangible para los que más lo necesitan.
Finalmente, la COP30 representa una oportunidad crucial para abordar temas de justicia climática, específicamente la inclusión de pueblos indígenas y comunidades locales, así como la discusión sobre transiciones energéticas reales y el cierre gradual de fuentes de energía fósil. La participación activa y el reconocimiento de los derechos de estos grupos son fundamentales no solo para alcanzar los objetivos climáticos, sino también para promover un desarrollo equitativo y sostenible. Las empresas también jugarán un papel vital, como lo demuestra la contribución de EY al evento, que proporciona a las organizaciones herramientas y recursos para integrar la sostenibilidad en sus modelos de negocio.











