Un grupo de investigadores liderados por la Universidad Andrés Bello ha dado un paso significativo en la lucha contra la tenacibaculosis, enfermedad bacteriana que representa la segunda causa infecciosa de mortalidad entre los salmones Atlánticos cultivados en Chile. En un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Fish Diseases, se evaluaron tres prototipos experimentales con el objetivo de crear una vacuna para combatir la infección por Tenaculum dicentrarchi, que en 2023 ha ocasionado un alarmante 37,9% de mortalidad en los centros de cultivo de salmón. El desafío es complejo, ya que actualmente no existe una vacuna aprobada para esta enfermedad en el país.
El equipo de investigación, encabezado por Rubén Avendaño-Herrera y compuesto por destacados científicos como Rute Irgang y Henry Araya-León, evaluó la capacidad de los prototipos para ofrecer protección a los salmones. Los resultados preliminares fueron alentadores, ya que uno de los prototipos, denominado TdCh05, mostró una tasa de supervivencia significativamente mayor en comparación al grupo control. Mientras que los salmones sin tratamiento presentaron una mortalidad del 73,3%, aquellos tratados con TdCh05 reportaron una mortalidad del 50%. Sin embargo, los otros dos prototipos evaluados contrarrestaron mortalidades de 54,8% y 66,7%, lo que refleja la necesidad de seguir investigando.
Una particularidad interesante del estudio radica en el enfoque de producción de los prototipos, especialmente en relación al papel del hierro durante la infección por T. dicentrarchi. Anteriormente, se había sugerido que limitar el hierro podría resultar en una respuesta inmunitaria más eficaz; sin embargo, los resultados contradijeron esta hipótesis, mostrando que el prototipo elaborado con restricción de hierro apenas proporcionó un 10% de protección. En contraposición, el prototipo convencional TdCh05 demostró ser el más prometedor, lo que lleva a los investigadores a replantear sus estrategias de desarrollo y buscar nuevas intervenciones que optimicen la respuesta inmunológica.
Además de las tasas de supervivencia, el estudio reveló que muchos de los salmones que sobrevivieron al desafío bacteriano continuaban portando T. dicentrarchi en diversos tejidos, lo que plantea preguntas sobre la efectividad de la respuesta inmune inducida por los prototipos. En particular, el bazo demostró ser un área común de persistencia del patógeno, lo que sugiere que aunque los salmones logren sobrevivir a la infección, no necesariamente eliminan la bacteria por completo. Esta observación subraya la necesidad de profundizar en los mecanismos que facilitan la persistencia del patógeno y cómo estos pueden influir en futuros desarrollos vacúnales.
Con más de 1,1 millones de toneladas de salmónidos cosechados en 2023, la importancia de encontrar herramientas preventivas es crucial para la industria acuícola chilena. Aunque el prototipo TdCh05 parece prometedor en condiciones de exposición bacteriana naturales, los investigadores advierten que se necesita avanzar en la identificación de antígenos y en comprender los mecanismos inmunológicos para desarrollar una vacuna efectiva. A pesar de que todavía queda un largo camino por recorrer, los resultados actuales ofrecen una base sólida y nuevas pistas que pueden llevar al desarrollo de soluciones más eficaces contra una de las enfermedades bacterianas más desafiantes del cultivo del salmón en el país.











