El Niño 2026: Proyecciones de Intensificación de Lluvias y Riesgos

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El agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, ha alertado sobre la evolución del fenómeno El Niño, que podría pasar de «fuerte» a «muy fuerte» durante este invierno, incrementando la probabilidad de lluvias intensas y concentradas en un breve periodo de tiempo durante julio y agosto. Este patrón, según los pronósticos climáticos, muestra un aumento significativo en la intensidad de las precipitaciones, especialmente en el mes de agosto, lo que representa un alto riesgo para diversas áreas centrales de Chile. González Colville enfatiza que no se deben subestimar los impactos de este fenómeno, citando experiencias previas como el evento de 2015, conocido como Godzilla, y el ocurrido en 2023, que causaron estragos en regiones como el Maule y Ñuble, donde las inundaciones fueron devastadoras.

Durante los años pasados, se ha observado que el mes de agosto es crítico en términos de precipitaciones, sucediendo después de meses con déficit hídrico. En 2015, por ejemplo, Santiago experimentó un cambio drástico en la cantidad de lluvia, pasando de 0.0 milímetros en junio a 111.4 milímetros en agosto, mientras que en Curicó la fluctuación fue de 22 mm a 183.0 mm. De manera similar, en 2023, la Región Metropolitana recibió 90.0 milímetros en agosto, con un notable pico de 41.0 mm en solo 24 horas. Tales condiciones extremas subrayan la necesidad de preparación anticipada por parte de las autoridades y la población ante lo que podría ser un invierno inusualmente húmedo y peligroso.

González Colville advierte que, de acuerdo con modelos proyectados y registros históricos del fenómeno El Niño, existe una probabilidad alta de que las lluvias sean acompañadas de sistemas frontales y, potencialmente, de ríos atmosféricos. Estas condiciones podrían generar precipitaciones superiores a 160 mm en un lapso de dos o tres días, además de un aumento en las isoteras, lo que podría desencadenar deshielos en las montañas. La geografía de la región, caracterizada por sus inclinadas pendientes, incrementa el riesgo de inundaciones, afectando tanto áreas urbanas como rurales, especialmente aquellas que han sufrido por la falta de vegetación debido a incendios forestales recientes.

El impacto de las precipitaciones asociadas al fenómeno El Niño es un tema que merece atención, según el investigador de CITRA, quien previene contra la minimización de este evento. «En climatología, no podemos hablar de certidumbres, solo de escenarios probabilísticos», aclara. Esta situación se complica aún más debido a factores de cambio climático que interactúan con El Niño, poniendo en riesgo a comunidades rurales que presentan niveles de vulnerabilidad significativos. Por ello, la comunidad científica exhorta a tomar decisiones informadas y prudentes ante la inminente llegada de esta situación climática adversa.

Finalmente, González Colville resalta la importancia de implementar medidas de mitigación anticipadas. «Las ciudades y áreas rurales de la zona central deben elevar sus niveles de alerta frente a la amenaza de un evento de El Niño ya en desarrollo», recalca. Este llamado a la acción es particularmente relevante en el contexto de la planificación urbana, dado que gran parte de estas zonas son vulnerables por contar con infraestructuras de drenaje inadecuadas o, en el caso de las localidades rurales cercanas a ríos, por carecer de defensas ante inundaciones. La preparación y la inversión en infraestructura adecuada son esenciales para hacer frente a este fenómeno y proteger a la población.