La «acupuntura territorial» se está posicionando como una alternativa innovadora para enfrentar la crisis hídrica, proponiendo un enfoque radicalmente diferente al de los megaproyectos tradicionales. Esta propuesta enfatiza la creación de una red descentralizada de infraestructura modular de bajo impacto, que tiene como objetivo entregar agua dulce directamente en puntos críticos a lo largo de la costa. En contraste con las grandes plantas desaladoras, que son ideales para satisfacer la demanda en áreas urbanas e industriales, este nuevo modelo reconoce que no todos los territorios son aptos para albergar grandes estructuras, especialmente en comunidades rurales o costeras donde los volúmenes requeridos son mucho menores.
El modelo de «acupuntura territorial» representa un cambio estratégico que no solo mejora la eficiencia técnica y económica, sino que también permite esquivar la tramitación burocrática que usualmente acompaña a las obras de gran envergadura. Gracias a la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (LMAS) y al Sistema Único de Permisos (SUPER), las instalaciones compactas y modulares pueden ser revisadas de manera más ágil, evitando los prolongados procesos de autorización necesarios para las grandes obras que implican excavaciones masivas y que están bajo control del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) y la Dirección General de Aguas (DGA).
Otra ventaja notable de este enfoque es su compromiso con la sostenibilidad ambiental. Las plantas de desalación modulares propuestas son alimentadas por fuentes de energía 100% limpias y renovables, como la energía undimotriz y la energía solar. La energía undimotriz aprovecha la fuerza del oleaje para la captación del agua, minimizando las obras civiles invasivas, mientras que la energía solar proporciona el suministro necesario para los sistemas de filtración. Este enfoque garantiza un suministro de agua dulce con cero emisiones de carbono, lo que contrasta fuertemente con los altos costos ambientales que conllevan las grandes plantas centralizadas.
Además, la «acupuntura territorial» se alinea con la Ley N° 21.813 de Desalinización, que exige que los proyectos industriales aporten un porcentaje de su caudal para el consumo humano en localidades cercanas con escasez de agua. Al estar distribuidas de manera descentralizada en la costa, estas plantas pueden inyectar agua dulce directamente a donde es más necesaria, evitando complejidades de distribución que suelen enfrentar las grandes infraestructuras.
La propuesta avanza hacia una integración de soluciones que combina la magnitud de las grandes obras con la agilidad de la tecnología descentralizada. Con un diseño tecnificado que permite la instalación de medidores certificados y sistemas de telemetría en tiempo real, se asegura un control riguroso de los volúmenes de agua, conforme a las exigencias de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS). En este sentido, como afirma Carlos Fredes García, gerente de negocios de Oneka Technologies, la «acupuntura territorial» no solo es una respuesta a la crisis hídrica, sino también una demostración de que la innovación y el respeto por el entorno son compatibles en la búsqueda de soluciones efectivas.











