La generación de electricidad a partir de gas natural en España se disparó en 2025, a pesar del notable crecimiento en la producción de energía solar, lo que provocó un aumento de las emisiones de CO2 en el sector eléctrico. Según el Clean Power Progress Index de Montel, que clasifica el progreso hacia la descarbonización entre más de 30 países europeos, este aumento en la intensidad del carbono es preocupante. A pesar de que la generación eléctrica total en España experimentó un incremento del 3,5% entre 2024 y 2025, la dependencia del gas natural fuera evidente, resultando en un escenario complejo para la transición energética.
El informe revela que el total de generación eléctrica en España llegó a 258,8 TWh en 2025, con un aumento significativo en la producción de energía solar que alcanzó un máximo histórico de 48,9 TWh. Sin embargo, esta cifra contrasta con un aumento del 22,9% en la generación de ciclos combinados, superando tanto a la energía solar como a la nuclear. Este cambio en el mix energético resalta la necesidad de un equilibrio más eficaz entre fuentes renovables y convencionales, especialmente en un momento donde la intensidad de CO2 ha aumentado en un 14,6% interanual.
El declive en la generación eólica, que cayó un 5,8%, ha intensificado aún más la dependencia del gas natural como fuente de energía, lo que ha llevado a un aumento en las emisiones durante los períodos de alta demanda. Aunque la energía solar genera menos emisiones en horas de sol, las caídas en su producción durante la tarde y la noche han llevado a una mayor utilización de las centrales de ciclo combinado. Este patrón de consumo energético ha sido observado en otros mercados europeos, lo que subraya una tendencia preocupante para los objetivos de descarbonización.
A pesar de los retos, 2025 fue un año récord en cuanto a la expansión del parque renovable en España, con un aumento de 12,39 GW en capacidad solar, el doble del crecimiento observado en años anteriores. La capacidad de energía eólica también se incrementó, alcanzando un total de 32,45 GW en energía eólica terrestre. Este crecimiento ha posicionado a España como un líder en la capacidad de energía renovable en Europa, solo superado por Alemania, demostrando que el país sigue comprometido con su transición hacia un sistema energético más sostenible.
En términos de descarbonización, el país ha reducido su dependencia del carbón, cerrando varias centrales y transformando otras para que operen con gas natural. No obstante, algunas infraestructuras de carbón permanecen activas para asegurar el suministro energético ante caídas en la producción renovable. Expertos como Jean-Paul Harreman han señalado que la transición energética debe ir más allá de la simple adición de capacidad renovable, enfocándose en la implementación efectiva de tecnologías de almacenamiento y en la mejora de la red, para así reducir las emisiones y lograr los objetivos climáticos establecidos por la Unión Europea.











