El académico de la Universidad Católica, Gustavo Lagos, ha alertado sobre la posibilidad de que el reciente aumento en los precios del cobre, que alcanzó un nuevo récord en la Bolsa de Metales de Londres con un valor de US$6,39 por libra, pueda acelerar el reemplazo del cobre por aluminio en diversas industrias. Según informes de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el precio promedio del cobre en lo que va de 2026 se sitúa en US$5,86 c/lb, lo que representa un significativo aumento en comparación con el promedio de 2025, que fue de US$4,51 c/lb, marcando una diferencia de 133 centavos que beneficia tanto a las empresas mineras como al Estado chileno.
En su análisis, Lagos destaca que si el precio del cobre continua escalando hacia los siete dólares por libra, se intensificaría el fenómeno de sustitución de este metal por aluminio, especialmente en aplicaciones donde se requiere conducción de electricidad y disipación de calor. La posibilidad de que las empresas adopten materiales alternativos podría representar un grave riesgo para la industria del cobre en Chile, que históricamente ha sido uno de los pilares de la economía nacional. «La industria no debería ignorar esta señal alarmante», advierte el académico.
Además, Lagos explica que el ciclo de precios en el sector minero suele generar una relajación en la eficiencia operativa. En tiempos de precios elevados, las empresas tienden a priorizar el aumento de la producción en lugar de controlar costos, lo que, a largo plazo, puede afectar la productividad. Esta dinámica cíclica se repite constantemente, ya que cuando los precios disminuyen, se implementan recortes que frecuentemente desembocan en fricciones con los sindicatos, posponiendo así la necesaria optimización de procesos.
Las dificultades se agravan por factores externos, como el alza en los precios de combustible, que incrementa los costos de insumos en la producción minera. Sin embargo, Lagos particularmente enfatiza la escasez de ácido sulfúrico como uno de los golpes más severos que enfrenta la industria. «El precio de este componente es crítico para las operaciones de lixiviación, lo que significa que tanto las empresas como el Estado verán reducidas sus ganancias y recaudaciones fiscales, lo que se traduce en un golpe contundente para la economía chilena», señala el académico.
Finalmente, en cuanto a las tensiones geopolíticas actuales, Lagos considera que, aunque podría haber un impacto en el sector, este es relativamente limitado en el corto plazo. Los países alrededor del mundo han logrado absorber los costos derivados de la inestabilidad en el precio del petróleo y gas natural, y las tensiones entre China y Estados Unidos parecen estar en un compás de espera. La situación en Irán podría ser un factor determinante para que las dinámicas comerciales cambien, pero por el momento, la industria chilena debe concentrarse en abordar sus propios desafíos internos.










