Emisiones de Metano en Chile: Un Desafío Climático Urgente Revelado

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Un nuevo ranking publicado por el Proyecto Stop Methane del Instituto Emmett de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha colocado a Chile en una posición incómoda a nivel global. Por segunda vez en menos de seis meses, el informe revela que tres rellenos sanitarios chilenos se encuentran entre los diez vertederos más emisores de metano del mundo. Los rellenos de Tiltil y Talagante, ubicados en la Región Metropolitana, se posicionan en el quinto y sexto lugar respectivamente, mientras que el relleno de Penco, en la Región del Biobío, ocupa el noveno lugar. Estos datos alarmantes resaltan la urgente necesidad de abordar el problema de las emisiones de metano, un gas con un potencial de calentamiento global hasta 80 veces mayor que el dióxido de carbono (CO₂) en un plazo de 20 años.

Las emisiones preocupantes de metano desde los rellenos sanitarios son un tema de crítica importancia porque su impacto climático es inmediato. Con comparaciones alarmantes, un relleno que emite solo 4 toneladas métricas de metano por hora equivale a un millón de SUVs circulando o a una planta de carbón de 500 megavatios funcionando continuamente. Esto pone de manifiesto la urgencia de acciones concretas, ya que actuar sobre el metano tiene un efecto mucho más rápido en la reducción del calentamiento global, en comparación con el CO₂. El informe de UCLA, que utilizó datos del satélite Tanager-1 y del instrumento EMIT de la NASA, proporciona un nuevo nivel de precisión en la detección de “plumas de gas” que pueden ser observadas desde el espacio, brindando una nueva perspectiva sobre el problema global de las emisiones de metano.

Sin embargo, la aparición de estos rellenos en un ranking tan crítico no significa que Chile esté inactivo. De hecho, en los sitios identificados está en marcha una serie de inversiones significativas para mitigar estas emisiones. En Tiltil, por ejemplo, se han movilizado más de US$1.400 millones gracias al impulso del Artículo 6.2 del Acuerdo de París, con proyectos destinados a mejorar la eficiencia en la captura de biogás y su generación de energía. En Talagante, se han anunciado inversiones para el almacenamiento de energía que permitirían mejorar la inyección continua de biogás convertido en electricidad. Estas iniciativas subrayan la determinación del país por abordar el problema de manera proactiva.

A nivel más amplio, Chile cuenta con la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO), cuya meta es valorizar el 66% de los residuos orgánicos municipales para 2040. Las acciones implementadas desde 2023, como las compensaciones para el impuesto verde, ya han permitido reducir más de 2 millones de toneladas de metano, al tiempo que se tramita un proyecto de ley que busca prohibir el envío de residuos orgánicos a rellenos sanitarios. Estos esfuerzos son un paso firme hacia la adopción de un enfoque más sostenible en la gestión de residuos, y demuestran que el país está totalmente comprometido en mitigar este problema ambiental.

A medida que los satélites brindan datos más precisos sobre las emisiones de metano, los operadores y el gobierno chileno enfrentan una nueva presión para demostrar resultados tangibles. Las intenciones de mejora ya no son suficientes; ahora deben ser reflejadas en números críticos descendentes. Como señala Cara Horowitz del Instituto Emmett, es evidente que muchos países, incluyendo Chile, deben intensificar sus esfuerzos ante la magnitud del problema. La próxima COP31 de Turquía, donde el sector de residuos tendrá un papel central, ofrece una oportunidad vital para que Chile muestre sus compromisos y resultados. En síntesis, el país se enfrenta a un desafío significativo, pero también a la clave posibilidad de mostrar una mejora sustancial en sus niveles de emisiones en un contexto global que demanda acción inmediata.